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¿Qué es la Posición Fetal Óptima?



La llamada Posición Fetal Óptima (PFO) es parte de una teoría desarrollada por Jean Sutton, matrona, y por Pauline Scott, profesora prenatal, que establecieron que la posición y el movimiento de la madre podían influir en la postura adoptada por el bebé en el útero durante las últimas semanas de embarazo. Según ellas, muchos partos difíciles vienen dados por una “mala presentación”, en la que la posición del bebé dificulta que su cabeza pase por la pelvis; por tanto, cambiar la posición del bebé podría hacer que el parto fuese más fácil para ambos, madre y bebé.

La posición “occipito anterior” (OA) sería la postura ideal para el nacimiento. En esta posición, el bebé está alineado de la manera que le resulta más fácil encajarse en tu pelvis. La cabeza del bebé está hacia abajo, mirando hacia tu espalda, con su espalda a un lado de la parte delantera de tu tripita. En esta posición, la cabeza del bebé se flexiona con facilidad; su barbilla se mete hacia su pecho de tal manera que la parte más pequeña de su cabeza (la coronilla) es la que entra en contacto con el cérvix en primer lugar. El diámetro de la cabeza que tiene que adaptarse a la pelvis es aproximadamente de 9,5 cm, y la circunferencia es aproximadamente de 27,5 cm. La posición más habitual es Occipito Anterior Izquierda (OAI), aunque a veces el bebé puede estar en Occipito Anterior Derecha (OAD).

La posición Occipito Posterior (OP) no es tan favorable. En esta posición, el bebé está también en cefálica pero mirando hacia la tripita. Las madres que tienen a sus bebés en “posterior” pueden tener partos más largos y dolorosos, ya que el bebé normalmente tiene que girar completamente hasta mirar hacia la espalda para nacer. No puede flexionar completamente la cabeza en esta posición y el diámetro de la cabeza que tiene que entrar en la pelvis es, en este caso, de 11,5 cm y la circunferencia de 35,5 cm.

Si tu bebé está en occipito posterior al final del embarazo, es posible que no se encaje (que descienda por la pelvis) antes de que el parto comience. El hecho de que no encaje dificulta el inicio natural del parto, por lo que es posible que superes tu FPP (fecha probable de parto).

Las contracciones de Braxton Hicks pueden ser especialmente dolorosas, con mucha presión sobre la vejiga, ya que el bebé está intentado rotar mientras entra en la pelvis. Sé consciente de que, si aceptas una inducción por embarazo prolongado y tu bebé está en una posición que no es la óptima, es posible que tengas ante de ti un duro recorrido.

La mayor parte de los bebés que están en occipito posterior durante el parto, realmente empezaron el parto estando en una posición occipito anterior. De acuerdo con Gardberg (1998), que publicó una serie de estudios sobre la presentación en posterior, dos de cada tres bebés que estaban en occipito posterior persistente comenzaron el parto en OA, mientras que uno de cada tres ya estaba en OP cuando el parto comenzó.

Occipito posterior persistente
Decimos que un bebé está en una posición occipito posterior persistente cuando el bebé nace en la posición OP, también conocida como de cara al pubis. La mayoría de los bebés que están en OP durante algún momento del parto, girarán a occipito anterior durante el parto y nacerán mirando hacia abajo. Gardberg observó que el 87% de los bebés que estaban en OP al principio del parto rotaban a OA para nacer.

La presentación posterior es más difícil para las mamás primerizas y sus bebés que para los siguientes partos. Si una madre ha dado a luz antes, generalmente hay mucho más espacio para maniobrar, así que es más fácil que el bebé rote durante el parto, aunque aún puede ser un trabajo duro.

Sutton y Scott avisan de que el ratio de presentaciones posteriores ha aumentado drásticamente en las últimas décadas, aparentemente a la par que ha cambiado la forma en que las mujeres utilizan su cuerpo. El sentarse en el asiento del coche o el descansar reclinadas en un cómodo sofá, combinado con menos trabajo físico, parecen producir un aumento en las presentaciones posteriores. Prestar atención a tu postura en las últimas semanas de embarazo puede ayudar a cambiar esta tendencia. Puesto que mantenerse activa de manera razonable durante el embarazo y adoptar posturas correctas no hace daño a nadie, esta teoría, cuanto menos, merece ser considerada.

¿Cuándo necesitas hacer algo al respecto?
Estudios recientes (mencionados más abajo) sugieren que no tiene mucho sentido practicar las técnicas para conseguir una PFO (posición fetal óptima) al final del embarazo de manera rutinaria. En cualquier caso, si tu bebé parece que se ha acomodado en una posición OP, quizá merecería la pena intentar que se cambie.

Presta atención a tu propia postura en el momento en el que tu bebé podría estar empezando a encajarse (cuando su cabeza empiece a descender por tu pelvis). Esto ocurre, más o menos, durante las seis semanas anteriores al parto, si es tu primer embarazo, y las últimas dos o tres en embarazos sucesivos. En tu segundo o siguientes embarazos tu útero es más espacioso y el bebé no empezará a bajar por la pelvis hasta más tarde, o incluso no lo hará hasta que el parto comience.

¿En qué posición está tu bebé?
Esta cuestión es importante ya que necesitas saber en qué momento tu bebé se ha colocado en una buena posición para que puedas animarle a quedarse ahí. Puedes aprender en qué posición está tu bebé pidiéndole a tu matrona que te enseñe qué es lo que tienes que buscar y practicando tu misma el sentir su posición. Si tu bebé está en posición anterior, tu ombligo normalmente asomará y el área alrededor del bebé se notará firme. Si el bebé está en posterior, tu tripita puede parecer más plana y sentirse más blandita, y puede que sientas los brazos y las piernas hacia el frontal, y las patadas hacia delante a la mitad de tu tripita. El área alrededor de tu ombligo puede estar ligeramente hundida, con forma cóncava, como un platito.

Si sientes los movimientos del bebé, intenta adivinar que parte de su cuerpo está moviendo. Recuerda que la cabeza se siente dura y redonda, mientras que el culito es blandito y redondo. Puede ser que al principio necesites mucha concentración, pero pronto le cogerás el truco. Te puede resultar más fácil sentir en qué posición está tu bebé estando tumbada boca arriba con las piernas flexionadas.

Si tu bebé está en posterior, es posible que sufras de dolor de espalda al final de tu embarazo (por supuesto, muchas mujeres sufren de dolor de espalda en cualquier caso). También puede ser que experimentes largas y dolorosas contracciones mientras tu bebé intenta girarse para poder encajarse en la pelvis.

Pasos prácticos para evitar posiciones posteriores
La espalda del bebé es la parte más pesada de su cuerpo. Esto significa que, por efecto de la gravedad, su espalda se va a colocar de forma natural en la parte del abdomen de la madre que esté más baja. Así que, si tu tripa está más baja que tu espalda (por ejemplo, si estás sentada en una silla un poco inclinada hacia delante), la espalda del bebé tendrá tendencia a balancearse hacia tu tripita. Si tu espalda está más baja que tu tripa (por ejemplo, cuando estás tumbada boca arriba o si estás recostada en un sillón), entonces puede que la espalda del bebé se gire hacia tu espalda.

(Para más detalles sobre las posturas, algunos diagramas y varios trucos para girar a los bebés, por favor consulta las fuentes mencionadas al final de este artículo.)

Evita las posiciones que favorezcan que tu bebé mire hacia tu tripa, ya que se consideran las mayores culpables de estas posiciones OP: el estar tumbada en el sillón, el sentarse en el asiento del coche (en el que estás reclinada hacia atrás) o cualquiera en la que tus rodillas estén más altas que tu pelvis.

Sería mejor estar de rodillas con el tronco recto, sentarse con la espalda estirada o ponerse a cuatro patas. Cuanto te sientes en una silla, asegúrate de que tus rodillas están más bajas que tu pelvis y que tu tronco esté un poco inclinado hacia delante.

Trucos

  • Mira la televisión sentada de rodillas en el suelo, sobre un cojín o en una silla de comedor. Puedes sentarte también en la silla de comedor mirando hacia el respaldo y apoyándote en él, a horcajadas.
  • Practica posiciones de yoga mientras estés descansando, leyendo o viendo la tele, por ejemplo en la posición del sastre o bahadakonasana (sentándote recta con la espalda alargada, las plantas de los pies juntas cerca del periné y las rodillas cayendo a los lados)[3]
  • Siéntate sobre un cojín en cuña en el coche, para que así tu pelvis esté inclinada hacia delante. Mantén el respaldo del asiento recto.[3]
  • ¡No cruces las piernas! Hacer esto reduce el espacio en la parte frontal de tu pelvis y lo amplía en la posterior. Para coger una buena posición el bebé necesita mucho espacio delante.
  • No pongas los pies en alto. Reclinarse con los pies en alto favorece una presentación posterior.
  • Duerme de costado, no boca arriba.
  • Evita ponerte en cuclillas en el suelo hasta que sepas que el bebé está en la posición correcta, ya que esta postura abre la pelvis y favorece que se encaje. Jean Sutton recomienda ponerse en cuclillas en una silla baja, manteniendo la columna recta, no inclinada hacia delante.
  • Se dice que nadar con tu tripita hacia abajo es muy bueno para conseguir una buena colocación del bebé[1]. No nades de espalda, sino a braza o crawl. Nadar a braza, en particular, se considera de mucha ayuda por los movimientos que se hacen con las piernas, que abren tu pelvis y sitúan al bebé hacia abajo. (Aunque esto no tiene nada que ver con las posiciones del bebé, si vas a nadar, asegúrate de que tienes gafas de nadar para que puedas hacerlo en una buena posición, con tu cara parcialmente dentro del agua mientras braceas. Nadar a braza con el cuello estirado, manteniendo tu cara fuera del agua, es malo para tu nuca y para tu espalda en cualquier situación y más aún en el embarazo, momento en el que tus ligamentos están muy flexibles.)
  • Una pelota de Pilates puede favorecer una buena posición antes y durante el parto.
  • Diversos ejercicios realizados a cuatro patas pueden ayudar, por ejemplo, mover tus caderas de lado a lado, o arquear tu espalda como un gato, seguido por el movimiento de bajar tu columna.

Si tu bebé está ya en posterior…
Ante todo, ¡no te agobies! La mayor parte de los bebés en posterior se girarán durante el parto. Aun así, no está de más que busques información sobre cómo ayudarle a girarse antes.

Cuando tu bebé está en una posición posterior puedes intentar evitar que descienda por la pelvis para hacer que antes se gire. Jean Sutton dice que la mayoría de los bebés se giran en un par de días cuando su madre empieza a trabajar con los ejercicios propuestos:

  • Evita ponerte en cuclillas.
  • Ponte en la posición “rodillas hacia el pecho”. Estando a cuatro patas, levanta las nalgas hacia el techo (y baja el pecho al suelo) para que el bebé salga un poco de tu pelvis y consiga más espacio para girarse.
  • Balancea tus caderas mientras estés en la posición de manos y rodillas.
  • Gatea sobre tus manos y tus rodillas. Si lo haces poco tiempo, como cinco minutos, no conseguirás el objetivo; necesitas más tiempo hasta que el bebé se gire. Intenta gatear sobre la alfombra durante media hora mientras ves la televisión o escuchas música. ¡Es un buen ejercicio a la vez que ayuda mucho con la posición del bebe!
  • ¡No pongas los pies en alto! Estar recostada con tus pies en alto favorece la presentación posterior.
  • Nada boca abajo, pero evitando mover las piernas como en el estilo braza, ya que parece que este movimiento favorece que el bebé descienda por la pelvis.[3] Puedes nadar a braza, pero patalea con las piernas estiradas en vez de hacer “la rana”.
  • Intenta dormir sobre tu tripita, usando muchas almohadas y cojines como soporte.

La silla Kneeler-Rocker
Si tu bebé continúa en posterior tras intentar los ejercicios, Jean Sutton recomienda utilizar una silla especial llamada kneeler-rocker (mecedora de rodillas) durante las últimas semanas de embarazo. Es como una especie de silla con balancines para ponerte de rodillas, con tus rodillas más bajas que tu pecho, que hace que te sientes en una posición erguida que ayuda mucho. La combinación de la posición erguida con los movimientos de balanceo estimula al bebé a girarse.

Se pueden encontrar o alquilar estas sillas en grupos de matronas o doulas, o en tiendas de sillas especializadas (que en ocasiones venden kneeler rockers aunque probablemente sin conocer su uso específico con este propósito). Por ejemplo, la empresa de muebles noruega Stokke dispone de una kneeler-rocker diseñada para favorecer la buena postura delante del PC o del escritorio. No está construida específicamente para mujeres embarazadas, como la de Jean Sutton, pero aun así resulta muy útil. Puedas verla online en Stokke variable Balans.

Cuando tu bebé haya girado a una posición anterior, puedes animarle a descender más por la pelvis andando, masajeando tu tripa hacia abajo, poniéndote en una posición en cuclillas profunda y nadando (ahora si podrás usar un montón de “patadas” a lo “rana”).[3]

Si tu bebé está en posterior cuando estás de parto
Recuerda que la mayoría de los bebés que están en posterior se girarán durante el parto (el 87% según el estudio de Gardberg), pero incluso, si no lo hace, un bebé puede nacer vaginalmente en OP, mirando al pubis, también en partos en casa. En ocasiones, el parto en posterior puede ser más duro, aunque no siempre es así.

Puede que hayas intentado de todo para que tu bebé se coloque en una posición óptima, pero que esté determinado a quedarse como está. Si es así, hay ciertas cosas que puedes hacer para que le resulte más fácil a tu bebé nacer en posterior.

La mayoría de bebés que experimentan un parto en posterior, en realidad empiezan el parto en una posición ideal, pero se giran a posteriori durante el parto. Gardberg y otros encontraron que para el 68% de los bebés en posterior este había sido el caso. Por si os ocurre, aquí expongo algunos trucos que pueden ayudar.

Los siguientes movimientos pueden ayudar al bebé a serpentear a través de tu pelvis y a pasar por las espinas ciáticas, ya que alternan el nivel de tus caderas. También son muy útiles si el bebé está en una posición anterior, pero tiene algún problema con la presentación, como por ejemplo si su cabecita está inclinada hacia un lado (asinclítico).

Al comienzo del parto:

  • Sube escaleras (de costado si es necesario)
  • Balancéate de un lado a otro
  • Camina como haciendo “marcha” sin moverte del sitio
  • Sube y baja de una banqueta
  • Entra y sal de una piscina de partos[3]

En el expulsivo:

  • Usa posiciones de rodillas o sobre tus piernas y manos. Arrodillarse sólo sobre una rodilla puede ayudar.
  • Ponte en cuclillas pero con soporte (la madre tiene que estar bastante elevada, sus nalgas deben estar al menos a 45 cm del suelo).
  • La silla de partos debe estar al menos a 45 cm del suelo.
  • Evita tumbarte boca arriba, o en posiciones semireclinadas, sentadas o semisentadas. Estas posiciones reducen el espacio disponible que tiene el bebé para girar. Tumbarse de costado es correcto.

¿Y qué ocurre si duermo boca arriba?
A veces las mujeres se preocupan porque dormir boca arriba resulte peligroso durante el embarazo, porque pueda restar oxígeno al bebé o porque pueda favorecer una presentación posterior. Aquí expongo unos comentarios de la matrona Virginia Howes, de Kent Midwifery Practice:

Una idea con la que me encuentro a menudo es la de que dormir boca arriba es malo cuando estás embarazada. Las mujeres deberían dormir en la posición en la que se encuentren cómodas. Lo que es importante es poder disfrutar de un buen sueño reparador y las mujeres no deberían sentirse culpables si se despiertan boca arriba. Esto es un mito consecuencia de un mal entendimiento de ciertos hechos y que, desafortunadamente, se ha visto perpetuado en el tiempo.

Cuando se introdujeron por primera vez las epidurales en los nacimientos, las dosis de drogas utilizadas eran considerablemente mayores de lo que son ahora y la paralización resultante en la mujer era muy fuerte. Las mujeres se colocaban y dejaban boca arriba, y, en esa posición, eran incapaces de moverse aunque quisieran. El peso del útero presionaba sobre los grandes vasos sanguíneos que llevaban el oxígeno a la parte baja de la espalda y causaban una disminución en los niveles de oxígeno de la mujer y, por tanto, del oxígeno que llegaba al bebé. De aquí llegó la información de que las mujeres no debían dejarse boca arriba cuando tenían puesta una epidural. Una información bastante correcta.

En cualquier caso, si una mujer sin epidural se tumba boca arriba y sus niveles de oxígeno se ven comprometidos, lo primero que va a ocurrir es que se sentirá sin aire. Esto ocurrirá antes de que el bebé quede comprometido y, por supuesto, la mujer se cambiará de posición o se levantará.

¿Existe alguna prueba de que las técnicas propuestas por PFO funcionan?
Las matronas y madres que han aprendido y usado las técnicas de Posición Fetal Óptima están convencidas de que funcionan. Hay una gran riqueza de pruebas prácticas a favor de ello. En cualquier caso no han habido demasiados estudios sobre el tema de momento, porque serian extremadamente difíciles de organizar. Practicar las técnicas para girar a un bebé en posterior requiere un gran compromiso por parte de la madre, lo cual no podría darse por descontado en una prueba aleatoria. También habría problemas éticos con la prueba, ¿se les diría a las madres del grupo de control que no adoptasen posiciones de pie o inclinadas hacia delante? ¿O, simplemente, no se les explicaría que cuidar su postura puede ayudarles a tener un parto más fácil?

Estudio de Stremer y otros sobre la posición a cuatro patas en partos con bebés en OP
El estudio más reciente sobre la posición a cuatro patas durante el parto, en el que se conocía que el bebé estaba en OP, confirmó la teoría de PFO. Stremler y sus colegas comprobaron primero que los bebés estaban en OP mediante ecografía; después, pidieron a las mujeres implicadas que estuviesen por lo menos 30 minutos de cada hora a cuatro patas durante el parto. Cada hora se comprobaba la posición del bebé. Al cabo de esa hora el doble de bebés se habían girado a OA en el grupo de las mujeres a cuatro patas que en el grupo de control (cuyas madres no se habían puesto a cuatro patas). En cualquier caso, debido a que el estudio se realizó con pocas mujeres, los resultados no son estadísticamente significativos. ¡Pero imagino que cualquiera de nosotras estaría en cualquier caso dispuesta a intentarlo! Lo que sí alcanzó significancia estadística fue la experiencia de las mujeres con el dolor en la espalda; el grupo en posición a cuatro patas experimentó una reducción importante del dolor persistente de espalda comparado con el grupo de control.

Articulo del BMJ (British Medical Journal) sobre la posición a cuatro patas al final del embarazo
Un estudio del British Medical Journal de enero de 2004 publicaba que ponerte a cuatro patas al final del embarazo (pero no durante el parto) no era suficiente para conseguir que el bebé no estuviese en posterior durante el parto. Esto se debe, probablemente, a que muchos bebés (aproximadamente dos tercios) que están en posterior en el parto, se habían colocado así durante el parto y no antes. Así que este estudio venía a decir que no es tan importante lo que haces antes del parto, sino lo que haces durante el parto.

La referencia es:
Azar Kariminia, Marie E Chamberlain, John Keogh y Agnes Shea. Radomised controlled trial of effect of hands and knees posturing on incidence of occiput posterior position at birth. BMJ, Jan 2004; 10. 1136/bmj.37942.594456.44

Este estudio no centraba su atención realmente en las técnicas de PFO tal y como una mujer comprometida las practicaría, sino que a las mujeres del estudio se les pedía que se pusieran a cuatro patas y balancearan la pelvis 10 minutos dos veces al día. No tenía en cuenta si los bebés estaban en posición posterior o anterior al principio del parto, solo si estaban en posterior al final del parto. No prestaba atención a la posición o movimientos de la madre durante el parto, y tampoco incluía ningún consejo sobre qué posturas adoptar durante el parto. Finalmente, no tomaba nota de si los bebés que estaban en OP al final del parto, habían empezado el parto en OP o si habían empezado en OA y se habían girado durante el parto. Así que lo que nos dice el estudio es que un pequeño intento de practicar las técnicas PFO a partir de las 37 semanas no sirve de mucho para la mayoría de las mujeres.

¡No creo que muchas de las personas que apoyan las técnicas PFO vayan estar en desacuerdo con esta afirmación! Es una auténtica pena que el estudio no observase en que posición se encontraban los bebés al comenzar el parto, o las posiciones de la madre durante el mismo. Imagino que la brevedad en la realización de los ejercicios fue probablemente debida a que la motivación venía de parte de los investigadores y no de las madres; si hubiesen solicitado a las mujeres un compromiso más exhaustivo con un conjunto de ejercicios y posiciones, probablemente menos mujeres lo habrían cumplido.

Existe una interesante carta de tres matronas del Reino Unido criticando el estudio en la página de BMJ. Dicen lo siguiente:

“El uso de la posición sobre pies y manos, también llamada posición a cuatro patas, es ampliamente usada por las matronas. Es sorprendente que Karininia y otros (2004) se refieran a ella como una intervención basada en creencias personales1. El uso de las posiciones a cuatro patas ha sido refrendado por las leyes de la física y de la fisiología2. La ley de la gravedad constata que todos los cuerpos son atraídos hacia la tierra y que la aceleración del movimiento depende de la masa y de la disponibilidad del espacio. Si esto se aplica a un feto dentro del vientre de su madre que se haya puesto a cuatro patas, las partes del feto más pesadas (el tronco y el occipucio) serán atraídas hacia la tierra y a una posición anterior.

Este movimiento se verá obstaculizado en dos casos: 1) si la masa (el feto) no es suficientemente pesada como para ejercer una fuerza de aceleración, o 2) si no hay suficiente espacio para que la masa (el feto) pueda moverse.

Parece ser que estos principios no fueron considerados por los autores en las intervenciones realizadas en su estudio. Primero, al aplicar la intervención a las 37 semanas, la disponibilidad de espacio estaba restringida. Las matronas abogan por la práctica de una intervención como esta a partir de las 34-35 semanas de gestación, cuando existe más espacio disponible. Segundo, la intervención no fue aplicada cuando el feto estaba en un estado activo, lo que habría estimulado movimientos mayores en un objeto ya en movimiento. Otro principio muy importante que fue obviado está relacionado con la naturaleza específica del balanceo en la posición a cuatro patas. Si “balanceo” es igual a mecimiento de la pelvis de lado a lado, esto solo habría ejercido una fuerza de fricción que por sí sola, no habría sido de gran beneficio. Si, por el contrario, la postura hubiese incluido movimientos del tronco de la madre hacia delante y hacia atrás mientras estaba a cuatro patas, se habría aumentado el espacio interno de la pelvis y, junto con la fuerza de la gravedad y la flotabilidad, habría reforzado el movimiento de fricción3. Cuando la madre mueve su tronco hacia delante, la columna se aleja mientras la sínfisis cae hacia abajo, aumentando así el espacio disponible en la pelvis interna y permitiendo al feto más espacio para rotar hacia una posición anterior.

Al no considerarse en la intervención del estudio ninguno de estos principios vitales no es sorprendente que el resultado de la prueba fuese negativo. En el mejor de los casos, lo que los autores pueden defender es que su particular forma de ejercitar a la madre fue inefectiva en la disminución de las posición occipito posteriores en el nacimiento y dolorosa para los participantes estudiadas. No se puede concluir, bajo ningún concepto, que los ejercicios apropiados a cuatro patas deban dejar de probarse como un camino para cambiar la posición fetal. Sin duda hacen falta más estudios, pero sería un error usar este estudio como única razón para descartar las posiciones maternas como un factor potencialmente efectivo en el cambio de la posición fetal.”

Aishah Bibi, Bernadette Early y Sara Webb, comadronas. Brimingham Women’s Healthcare NHS Trust

Referencias:

  1. Kariminia y otros (2004), Randomised controlled trial of effect of hands and knees posturing on incidence of occiput posterior position at birth. British Medical Journal 2004 (328) pp. 490-493
  2. Barnum C G (1915), The effect of gravitation on the presentation and position of the fetus. Journal of the American Medical Asociation. 64 pp. 498-502
  3. Sears F W & Zemansky M W (1960), College Physics (3rd Edition) Addison-Wesley Publishing Company, Reading, Mass.

Existe otro pequeño estudio4 que observa los efectos a corto plazo de las madres que adoptan la posición a cuatro patas, comparándola con estar sentadas cuando su bebé está en una posición lateral o posterior. Se les pidió a las madres que se pusiesen a cuatro patas o que se sentasen por un periodo corto de tiempo y se anotaba la posición del bebé diez minutos después. El estudio observó que era bastante menos probable que los bebés se quedasen en posterior después de que las madres hubiesen estado a cuatro patas.

Esto podría resultar muy útil para mujeres cuyos bebés están en posterior cuando comienza el parto. Sin embargo, y dado que la posición del bebé fue sólo evaluada diez minutos después de la sesión de manos y pies, este estudio no dice demasiado de los efectos a largo plazo en la alteración de la postura de la madre.

Algunas pruebas muy importantes de la efectividad de la teoría de PFO llegan desde la propia práctica de la autora. Cuando Jean Sutton fue nombrada supervisora de matronas en una unidad maternal en Nueva Zelanda, puso mucho énfasis en la educación prenatal y en la posición fetal. El porcentaje de transferencia de la unidad maternal al hospital cayó de un 30% a un 5% y la incidencia de partos con fórceps bajó de un 3-4 al mes hasta 2-4 al año, durante un período de varios años.[2]

Quizá el aspecto más valorable de la teoría de PFO es que ofrece una serie de herramientas con las que averiguar si el bebé se ha girado a OP durante el parto. Recuerda que muchos bebés están en OA al principio del parto, pero que pueden girarse a OP durante el progreso del parto, algo que resulta más habitual si la madre está tumbada boca arriba, sentada o reclinada o si tiene puesta la epidural. Si puedes moverte, puedes hacer algo respecto a este tema.

¿Merece la pena el esfuerzo y la preocupación?
Mi primer hijo, Lee, intentaba continuamente colocarse en una posición posterior porque la placenta estaba adherida a la pared delantera del útero (placenta anterior). Los bebés tienden a situarse de cara a la placenta, y la mayoría de las placentas están insertadas en la pared trasera del útero (placenta posterior). Así que, si la placenta de tu bebé está en la pared anterior, deberás tener especial cuidado con la posición, ya que la tendencia natural de tu bebé va a ser colocarse en una posición posterior. Hacía tiempo que las matronas venían observando esto, algo que ha sido confirmado recientemente con estudios (por ejemplo, Gardberg[6]).

Podía sentir a Lee girándose hacia el frente según iba haciéndose más grande. Cada vez que me era posible, me ponía a cuatro patas, balanceaba mi pelvis y me movía hasta que sentía su espalda girar hacia mi ombligo. En ese momento, me ponía de pié y caminaba para que se asentase en esa posición masajeándole hacia abajo. A pesar de sus esfuerzos por girarse, ¡yo gané! Y tuve un parto sencillo, de 9 horas, completamente natural y que trajo al mundo un primer hijo de 4,25 Kg. Me dijeron que, si hubiese permanecido en una posición posterior, probablemente habría terminado con un parto más duro, con mayor probabilidad de intervenciones, y quizá hasta con cesárea debido a su tamaño.

Realmente la PFO me hizo sentir que yo podía colaborar en algo positivo antes del parto para que todo fuese mejor, en vez de simplemente cruzar los dedos y desear tener suerte.

Pero como la mayoría de los bebés OP comienzan el parto en una posición ideal, ¿merece la pena el esfuerzo? Solo tú puedes contestar a esta pregunta. Si tu bebé no está en posición OP al final del embarazo no hay muchas razones por las cuales debas pasar las últimas semanas botando sobre una pelota de parto o sintiéndote ansiosa. En la mayoría de los partos lo importante es lo que ocurre “cuando estás de parto”.

Si parece que tu bebé está en una posición posterior, probablemente te hará falta un esfuerzo considerable para convencerle de que se gire. No sirve estar cinco minutos a cuatro patas de vez en cuando y después decirte: “He intentado que se gire, pero no ha funcionado.” La Posición Fetal Optima deberá ser un “estilo de vida” para ti durante estas últimas semanas de embarazo, no solo una distracción ocasional. Adoptar una posición correcta de vez en cuando no marcará mucho la diferencia si estás en posiciones “malas” la mayor parte del tiempo. Una “buena” posición no es una cura mágica, no es una pastillita que puedes tomar para girar a tu bebé. La única persona que puede llevar a tu bebé a una posición mejor eres tú y, desafortunadamente, tú vas a tener que hacer todo el trabajo para que esto ocurra.

Es posible que tu bebé se quede en esa posición y se niegue a dar la vuelta; quizá necesita estar en esa posición por algún motivo. En cualquier caso, no puede hacerle daño “ofrecerle” la posibilidad de girarse. Si al final acabas teniendo un parto posterior (y no todos son terribles, aunque muchos son más duros de lo que serían con el bebé en otra posición), por lo menos sabrás que hiciste todo lo posible para intentar que resultara más fácil para ti y para tu bebé.

Por otro lado, es importante recordar que algunos bebés se giran a una posición posterior durante el parto, a pesar de haber tenido una posición ideal hasta ese momento. Puedes vivir y respirar practicando PFO durante el último trimestre y aun así tener un bebé en posterior. Algunas veces pasan cosas que no son “justas”; solo tú puedes decidir cuánto esfuerzo te merece invertir en este “trabajo” prenatal. Es durante el parto cuando PFO es realmente importante.

La matrona Virginia Howes de Kent Midwifery Practice dice:

“En mi opinión las mujeres saben mucho sobre la posición fetal óptima y están deseando probar y optimizar la posición del bebé para prepararlo para el parto. Sí que es cierto que a veces me encuentro mujeres realmente ansiosas con este tema y esto me produce el dilema de si discutirlo con ellas, ya que no quiero preocuparlas excesivamente.

La mayoría de los bebés saben exactamente cuál es la posición ideal y la adoptan. Las mujeres que ya han sido madres no necesitan preocuparse en exceso, ya que la mayoría de sus bebés o bien se girarán antes del parto o durante él, o incluso se mantendrán en la misma posición pero nacerán perfectamente bien.

Según mi experiencia, que los bebés permanezcan en la posición posterior es una rareza que ocurre principalmente con los primeros hijos. Quizá esta observación pueda provenir de que la mayoría de las mujeres a las que atiendo durante el parto paren en casa y lo hacen en posiciones erguidas, no tumbadas en una cama. Creo que es muy bueno que las mujeres se mantengan activas hasta el día señalado y durante el inicio del parto. Cuando es posible, y siempre sin agotarse, mi consejo es que se mantengan activas caminando mucho, trabajando, bailando, haciendo yoga, etc. También es importante no ganar mucho peso, puesto que parece que los bebés más grandes se colocan más a menudo en OP que los más pequeños. No tenemos actualmente muchas investigaciones que apoyen las ideas de PFO, pero los hechos observados por las matronas y otros expertos como Jean Sutton son muy valiosos.”

Referencias:
Todos los datos y recomendaciones de este artículo provienen del estudio mencionado en primer lugar[1], salvo que se especifique lo contrario.

  1. Understanding and Teaching Optimal Foetal Positioning de Jean Sutton y Pauline Scott, en Nueva Zelanda: Birth Concepts, 1995.
  2. Modern Midwife, January 1997 Vol 7 No 1, artículo de Mary Nolan
  3. Recomendaciones de otras fuentes, incluyendo clases prenatales a las que he asistido y conversaciones con comadronas y monitores, que no se especifican en Optimum Foetal Positioning de Jean Sutton.
  4. Hofmeyr GJ, Kulier R. Hands/knees posture in late pregnancy or labour for fetal malposition (lateral or posterior) (Cochrane Review). En: The Cochrane Library, Issue 2, 2000
  5. Gardberg y otros, Intrapartum sonography and persistent occiput posterior position: a study of 408 deliveries. Obstet Gynecol. 1998 May;91(5 Pt 1):746-9.
  6. Gardberg M, Tuppurainen M. Anterior placental location predisposes for occiput posterior presentation near term. 5: Acta Obstet Gynecol Scand. 1994 Feb;73(2):151-2.
  7. Stremler R y otros. Randomized controlled trial of hands-and-knees positioning for occipitoposterior position in labor. Birth. 2005 Dec;32(4):243-51.
  8. Hofmeyr GJ, Kulier R. Hands and knees posture in late pregnancy or labour for fetal malposition (lateral or posterior). Cochrane Database Syst Rev. 2005 Apr 18;(2):CD001063.

© Homebirth UK y Angela Horn. Más información en www.homebirth.org.uk

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Traducido por: Carmen Koetsenruijter.

 

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