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Cómo debe ir la espalda del bebé en un portabebés

Publicado el miércoles, 07 de octubre de 2015. Revisado el jueves, 08 de octubre de 2015.
Autor: Evelin Kirkilionis

Hoy en día es un hecho aceptado por la gran mayoría que los bebés se deben llevar en posición erguida, próximos al cuerpo de los padres. Sin embargo, la postura óptima de la espalda del recién nacido dentro de un fular u otro portabebés sigue siendo tema de controversia. La pregunta clave parece ser si debe ir "más bien encorvado o más bien recto". Para responderla conviene echar un vistazo al desarrollo de la columna vertebral durante la etapa fetal y de recién nacido.

Los tiempos cambian. Durante muchas décadas el porteo de un bebé en posición erguida se consideraba perjudicial para la salud, ya que un recién nacido no se sabe mantenerse sentado por sí mismo. Por tanto, se consideraba que esta postura debía ser dañina para su columna vertebral; así, el porteo durante los primeros seis meses de vida era un tabú. Actualmente se recomienda, en general, el porteo en posición erguida, aunque sigue habiendo algunas personas que mantienen sus dudas. Lo que no deja de ser tema de debate y controversia es la postura correcta del bebé dentro de un fular o de otro tipo de portabebés, algo que da lugar a nuevas líneas de pensamiento. Desgraciadamente, muchos de estos debates se han convertido más que nada en controversias ideológicas.

Maduración de las caderas del bebé
Recordemos, brevemente, una importante razón por la que el porteo en posición erguida de un bebé es preferible a llevarlo en posición horizontal o dejarlo acostado en el cochecito o en la cuna: la posición de las piernas en cuclillas (en ranita o en M) tiene un efecto profiláctico y, en ocasiones, incluso terapéutico en casos como la displasia congénita de cadera. Hay estudios que demuestran que la postura de las piernas durante el porteo coincide con la postura recomendada por los médicos para el tratamiento de este problema[1]. La posición en cuclillas en un ángulo de al menos 90º (preferentemente mayor) y con las piernas ligeramente separadas favorece el desarrollo correcto de las articulaciones de la cadera del bebé[2].

Aparte de garantizar la orientación ideal de la cabeza del fémur hacia el cotilo de la articulación de la cadera, esta postura favorece también el riego sanguíneo y la maduración correcta del tejido óseo, todavía en estado cartilaginoso, debido al continuo movimiento que durante el porteo se trasmite a las articulaciones de la cadera del niño con cada paso del adulto y gracias al propio movimiento giratorio del niño, sobre todo cuando se carga sentado lateralmente en la cadera del adulto[3].

Aunque no existen estudios que demuestren que el porteo en posición erguida en cuclillas con un ángulo menos agudo favorece una displasia, no cabe duda de que una postura en cuclillas más pronunciada previene e incluso corrige una displasia de cadera. No todos los niños no porteados desarrollan una displasia de cadera; ni todos los niños que en el pasado fueron envueltos firmemente, con la espalda en posición lo más recta posible, sufrieron una displasia o luxación de cadera, si bien se ha visto que la frecuencia de este problema aumentaba en poblaciones que empleaban esta técnica[4].

Hay más argumentos a favor del porteo en posición erguida. Un bebé portado en posición horizontal en un fular está, en la mayoría de los casos, tumbado y ligeramente girado hacia un lado. Según el nudo del fular que se haya hecho, la cabeza puede encuentrarse en una postura que dificulte la respiración. En bebés un poco mayores y con más peso, los brazos pueden quedar muy apretados contra el cuerpo. En la posición erguida frontal todo el cuerpo del niño está en contacto con el de sus padres por lo que los siente con más intensidad. Además, a lo largo de la historia de la humanidad, el porteo erguido ha sido la forma más natural de transportar a los niños[5].

Imagen 1

La columna vertebral desde la C hasta la doble S
En la actualidad la pregunta básica ya no es: ¿porteo erguido o tumbado? La mayoría de las asesoras de porteo solamente enseñan nudos con los que el niño va sentado en posición erguida. Sin embargo, algunos padres, sobre todo primerizos, se sienten más cómodos con el porteo horizontal durante las primeras semanas. En este caso, lo mejor sería enseñarles un nudo en que el niño esté tumbado lo menos encorvado en el fular. Mostrándoles las ventajas del porteo erguido, los padres cambiarán a esta forma de porteo, más adecuada, en cuanto se sientan más seguros con su pequeño.

Hace tiempo que se discute sobre la postura correcta del tronco del niño en el porteo vertical. El término cifosis total, que se usa una y otra vez en este contexto y que también circula por Internet, no es adecuado bajo mi punto de vista. En la medicina este término describe una deformación grave de la columna dorsal. Por ejemplo, en la enfermedad de Bechterew la curvatura puede extenderse hasta la región lumbar. También se emplea al hablar de la postura de la espalda encorvada, sumamente perjudicial, que adoptan a menudo los adolescentes al sentarse. Ocasionalmente este término figura en el contexto biológico-anatómico de los animales cuadrúpedos. El término no solo tiene una connotación negativa, sino que también implica que la columna vertebral de los recién nacidos está completamente convexa y encorvada en el momento de nacer, como se presenta en diversas páginas web de Internet (ver imagen 1). Especialmente en lo referente a la zona lumbar se parte de una idea que es anatómicamente errónea pero que, desgraciadamente, se encuentra incluso en algunos de los libros de texto más habituales de los estudiantes de medicina[6].

Es cierto que la columna vertebral durante el desarrollo embrional y en las primeras fases del desarrollo fetal es completamente cifótica (es decir, está encorvada en forma de C), pero únicamente hasta aproximadamente la semana 19 de gestación, como demuestran las imágenes de Sohn y Rohen[7] y las ecografías de Moroder (semana 20 de gestación, imagen 3). Aparte de la cifosis dorsal típica, Sohn describe ya entre la semana 16 y la 23 una curvatura hacia la lordosis cervical y lumbar[8]. Bowerman y Staudach ofrecen detalladas representaciones sonográficas de la columna vertebral fetal[10]. Según Sohn, Bowerman y Staudach ya se puede observar una ligera lordosis lumbar incluso en la semana 12 de gestación.

Imagen 2

Ni completamente curvado ni completamente recto
En el momento del nacimiento la cifosis dorsal se extiende hacia la zona cervical, que ya presenta una ligera lordosis. Además, la columna vertebral del niño presenta una ligera curva lordótica en la zona lumbar (ver imagen 2). El hecho de que el tronco de un bebé nos parezca encorvado se debe a la llamativa y pronunciada cifosis dorsal que es, a primera vista, la zona dominante de la espalda de un bebé. La ligera lordosis es casi invisible, ya que la escasa inclinación de la pelvis junto con la poco desarrollada musculatura de los glúteos (esta todavía no hace falta) disimulan la curva lordótica. Además, la columna vertebral en sí es todavía sumamente flexible.

La cifosis dorsal del niño hace que los hombros y la cabeza se inclinen hacia delante. Debido a la escasa inclinación de la pelvis, en comparación con la de un adulto, a causa de la poco marcada lordosis lumbar, las articulaciones de la cadera están orientadas hacia delante, lo cual lleva a la típica postura doblada en las articulaciones de la cadera. El margen de movimiento de los muslos de un bebé se encuentra delante del tronco. Esto le permite agarrarse con más facilidad y sin ayuda al cuerpo de su madre, mediante sus piernecitas en cuclillas, cuando va sentado lateralmente en la cadera, la postura natural a lo largo de la historia de la humanidad.

La columna vertebral todavía no está preparada para amortiguar los impactos generados al caminar. Este papel lo desempeñan al principio los adultos que lo cargan con su cuerpo entero. El reproche que a veces se escucha de que con cada paso de los padres la columna del niño recibe un impacto vertical es falso. No solo la forma de doble S de la columna de los padres amortigua el impacto de sus pasos, sino que también el portabebés elástico cede un poco con cada paso. Además, por el trenzado de la tela y de las correas de los portabebés, es imposible, por las propias leyes de la física, que los golpes que llegan desde los hombros de los padres a la espalda del niño tengan un impacto vertical en su columna vertebral.

Imagen 3

Consecuencias para el porteo
¿Cuáles son las consecuencias que tienen estas descripciones sobre la columna vertebral, que en muchos casos no coinciden con las ideas de algunas asesoras de porteo, padres o médicos? En la mayoría de los casos, ¡ninguna! De hecho, no invalidan ninguno de los métodos de anudado de un fular o de porteo. Por regla general, las madres portean correctamente al utilizar las diversas variantes clásicas de anudado, siempre que lleven al pequeño bien ajustado, en posición erguida y lo más cercano a su cuerpo.

La espalda (no la columna vertebral) forma una C estirada, aplanada, irregular y un poco curvada en las puntas. Lo fundamental es que el recién nacido no se quede encorvado para evitar problemas de respiración y una posición inadecuada de la columna vertebral. Pero esto solamente pasa cuando queda demasiado espacio entre el cuerpo de los padres y del bebé porque el fular no se ha ajustado lo suficiente en la zona dorsal o lumbar, o cuando se usa un portabebés inadecuado. Es aconsejable que las asesoras de porteo prescindan de técnicas de anudado complicadas, ya que pueden confundir a los padres de tal manera que posiblemente decidan descartar el porteo.

Porteo en posición erguida: un pequeño programa de entrenamiento
El porteo no solo es importante para prevenir una displasia de cadera. Cuando el bebé pasa ratos prolongados acostado boca arriba, sea por miedo a la muerte súbita durante el sueño o por otros motivos, pierde importantes oportunidades de entrenarse para levantar la cabeza y fortalecer la correspondiente musculatura.

Si el niño, apoyado y estabilizado por el cuerpo de los padres, puede erguirse desde muy temprana edad, tiene la oportunidad y la motivación para levantar la cabecita y contemplar la cara de sus padres. Esto supone entrenar la musculatura que sostiene la cabeza de manera autónoma, según las posibilidades y necesidades momentáneas del niño. De esta manera, los niños porteados levantan la cabeza antes que los que pasan la mayoría del tiempo acostados boca arriba[14].

El desarrollo de la columna vertebral depende, sobre todo, del entrenamiento. Por ejemplo, un niño acostado boca abajo tiene que levantar la cabeza hacia atrás para seguir desarrollando la lordosis. Aunque esta ya se aprecia desde el momento del nacimiento como una ligera curvatura, se va adaptando durante el crecimiento del niño hasta que al final forma parte de la doble S de la columna madura. Este desarrollo sigue hasta la adolescencia.

El entrenamiento forma nuestro esqueleto; incluso los huesos de un adulto no son para nada "unas rígidas rocas calcáreas"[15]. El esqueleto infantil, que al principio consiste más bien en una estructura de tejido cartilaginoso, desarrolla sus características típicas solamente mediante un entramiento funcional que se alarga mucho más allá de la infancia.

La columna vertebral se desarrolla continuamente. Volver a la cifosis total forzando una postura encorvada de la espalda tendría tan poco sentido como forzar una lordosis lumbar antes de tiempo. Lo esencial del porteo sigue siendo que los pequeños estén bien sujetos al cuerpo del adulto mediante una técnica que evite que se hundan y que mantengan la parte superior del tronco erguido, mientras que una postura encorvada en la parte inferior del tronco se consigue mediante la posición de las piernecitas en cuclillas.

  • Kirkilionis E: Der menschliche Säugling als Tiagling unter besonderer Berücksichtigung der Prophylue gegen Hüftdysplasie. Dissertation, 1989, AlbertLudwigs-Universität Freiburg
    Kirkilionis E: Die Grundbedürfnisse des Säuglings und deren medizinische Aspekte - dargestellt und charaktcrisiert am Jungentypus Tragling. notabene medici 1997; z7: 61-66 und 117-121
  • siehe 1 Fettweis E: Hüftdysplasie: Sinnvolle Hilfe für Babyhüften. Trias 2004
    Ciraf R: Sonographie der Säuglingshüfte und therapeutische Konsequenzen. Thieme 2009
  • siehe 1 Kirkilionis E: Ein Baby will getragen sein. Kösel 2013
  • zusammengefasst in Kirkilionis unter 1
  • Kirkilionis E: Ein Baby will getragen sein. Kösel 2013
  • Niethardt FU: Kinderorthopädie. Thieme 2009
  • Sohn C, Holzgreve W, Tercanli S: Ultraschall in der Gynäkologie und Geburtshilfe. Thieme 2003
    Sohn C, Holzgreve W: Ultraschall in der Gynäkologie und Geburtshilfe. Thieme 2012
    Rohen JW, Yokochi C, Lütjen-Drecoll E: Anatomie des Menschen - fotografischer Atlas der systematischen und topografischen Anatomie. Schattauer 2010
  • http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fetal_spine_19_weeks_Dr_Wolfgang_Morother.theora.ogv (Zugriff 22.3.2014) Ultraschallaufnahme 10. SSW. 1012
  • Sohn et al. 7
  • Bowermann RA: Atlas of normal fetal ultrasonographic anatomy. Mosby 1992
    Staudach A: Fetale Anatomie im Ultraschall. Springef 1986
  • Ich Danke Dr. Wolfgang Moroder für die Erlaubnis, diese Ultraschallaufnahme abbilden zu dürfen.
  • Gezeichnet nach der Vorlage von Rohen et al. 7
  • Kirkilionis E: Ein Baby will getragen sein. Kösel 2013
  • Adolph KE, Karasik Vishnevetsky LB, TamisLeMonda CS: Moving between cultures: Crosscultural research on motor development. In: Bornstein MH (Hrsg.): Handbook of cross-cultural developmental science. Vol. I. Domains of development across cultures 2010
    Clark DL, Kreutzberg JR, Chee FKW: Vestibular stimulation influence on motor development in infants. Science 1977; 196: 1228-1229
    Keller H, Yovsi RD Voelker S: The role of motor stimulation in parental ethnotheories: The case of Camoroonian Nso and German women. J Cross Cult Psychol 2002; 33: 398- 414
    Keller H: Kinderalltag. Kulturen der Kindheit und ihre Bedeutung für Bindung, Bildung und Erziehung. Springer 2011
  • Tittel K: Beschreibende und funktionelle Anatomie des Menschen. Urban & Fischer 2003

Sobre Evelin Kirkilionis
La Dra. Evelin Kirkilionis estudió Biología y Etiología Humana en las universidades de Kaiserslautern y Freiburg. Durante más de veinte años ha estado trabajando en el porteo de bebés y las necesidades básicas de los hijos.

Documentos de Evelin Kirkilionis publicados en Crianza Natural

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