Recuerdo cuando estaba tumbada en la cama del hospital tras el nacimiento de mi cuarto hijo, Coleton. Había resistido un día entero de duro trabajo de parto (¿quién dice que el cuarto viene fácilmente?), y estaba completamente agotada. Después de ver a mi precioso nuevo bebé con satisfacción, me invadió un sentimiento incontrolable de cerrar los ojos y dormir. Mientras mi marido acunaba al recién nacido Coleton, me fui hundiendo. Mis pensamientos eran:” No puedo hacerlo, no tengo fuerzas. ¿Cómo voy a cuidar el bebé?” Afortunadamente para mi, varias horas de sueño, una familia que me apoyó y unos genes adecuados fueron todo lo que necesité para volver a sentirme bien de nuevo. Pero alrededor del 80% de las nuevas madres experimentan una tristeza posparto, que llega a
durar varias semanas tras el nacimiento de su bebé. No es algo que las nuevas madres puedan controlar – no hay lugar para la culpa. Las madres más maravillosas y comprometidas, con más de un hijo, pueden tener tristeza posparto.
¿Qué es la tristeza posparto?
El nacimiento de tu bebé te ha llevado a una situación de grandes cambios en tu cuerpo y tu vida, y tus emociones están reaccionando de una manera normal. En cuestión de minutos, se producen cambios hormonales drásticos cuando el cuerpo pasa del embarazo a tener el bebé. Añádele a esto tu nuevo nombre (¡mamá!) y las
responsabilidades que lleva consigo, y la tristeza es perfectamente comprensible. No estás sola. Este bajón emocional durante las primeras semanas es normal tras el nacimiento. Sólo recuerda que tu situación tiene un origen
físico y que está potenciada por nuevos retos, pero que tú y tu cuerpo os adaptaréis a ellos muy pronto.
¿Cómo sé si tengo tristeza posparto? Todas las mujeres que experimentan la tristeza posparto lo hace de una manera
distinta. Los síntomas más habituales son:
- Ansiedad y nerviosismo
- Pena o sentimientos de pérdida
- Estrés y tensión
- Impaciencia o saltar a la primera
- Brotes de llanto o lágrima fácil
- Cambios de humor
- Dificultad en concentrarse
- Problemas para dormir o cansancio excesivo
- No querer vestirse, salir o limpiar la casa
¿Puede ser algo más que sólo tristeza posparto?
Si no estás segura de si tienes tristeza posparto, pregúntale a tu médico y no te sientas avergonzada. Es una pregunta que los médicos oyen bastante a menudo y con razones suficientes. Si notas que estos síntomas llegan a un punto en que alteran tu nivel normal de funcionamiento, si tu bebé tiene más de algunas semanas, o si tienes síntomas adicionales – particularmente sentimientos de resentimiento o rechazo de tu bebé, o incluso la tentación de agredirle – puede ser que tengas una depresión posparto más seria. Esta enfermedad es
realmente seria y requiere de tratamiento inmediato. Llama al doctor sin perder tiempo. Si no puedes hacer la llamada, habla con tu pareja, tu madre, padre, un hermano o amiga y pídeles que te ayuden a encontrar soporte. Hazlo por ti misma y por tu bebé. Si no puedes hablar sobre ello, pásale este artículo a alguien cercano a ti. Es muy importante. No tienes por qué sentirte de esta manera, y tienes un tratamiento seguro a tu alcance, incluso si estás amamantando.
¿Cómo puedo liberarme de la tristeza?
Mientras la tristeza tras el nacimiento es breve y habitualmente desaparece sola, puedes hacer algunas cosas para sentirte mejor y sobrellevar los próximos días o semanas tan emocionales:
- Date tiempo. Concédete permiso para tener el tiempo que
necesitas para convertirte en madre. El embarazo dura nueve meses, el proceso de adopción puede durar incluso más tiempo, y el nacimiento de un bebé toma sólo un momento – pero convertirse en madre requiere más tiempo.
La maternidad es una responsabilidad inmensa. En mi opinión, es la experiencia más sobrecogedora, intensa, increíble y transformadora de la vida. ¡No es de extrañar que produzca tal cambio emocional y físico!
Ningún otro evento de esta magnitud se tomará a la ligera, así que no te sientas culpable por dar a este momento de tu vida toda la importancia que en realidad tiene. Recuérdate a ti misma que es correcto (y necesario) que te centres en este nuevo aspecto de tu vida y lo priorices totalmente. Adaptarse a un recién nacido correctamente necesita tiempo – todo su tiempo en el mundo. Así que en lugar de sentirte culpable o tener conflictos sobre tus nuevas prioridades, pon tu corazón en intentar conocer a esta nueva personita. El mundo puede esperar durante algunas semanas.
Considera tan objetivamente como puedas todo lo que has conseguido: has formado una nueva persona enterita dentro de tu cuerpo y le has dado vida, casi de forma milagrosa. O, si has adoptado, has elegido invitar a un milagro en tu vida y convertirte en su madre. Te mereces un descanso y cierto espacio donde solamente existas tú misma y tu pequeño, sin que los problemas exteriores lo alteren.
- Habla con alguien que te comprenda. Habla con alguna hermana, pariente o amiga con hijos pequeños sobre lo que estás sintiendo. Alguien que haya experimentado esta tristeza puede ayudar a darte cuenta de que es temporal y que todo saldrá bien. Alguien de confianza también sirve de punto de apoyo y puede animarte a buscar ayuda si percibe que la necesitas.
- Sal y diviértete. Simplemente saliendo (si físicamente te es posible y tu médico lo aprueba) y conectando con la gente a tu alrededor puedes reorientar tu perspectiva. Las cuatro paredes de tu casa pueden encerrarte muy rápidamente, así que cambia de escenario y sal al parque, a la biblioteca, a una cafetería, a un centro comercial o ves de tiendas, cualquier sitio que te guste. Sentirás cierto sentimiento de orgullo cuando la gente le haga carantoñas a tu bebé y él también disfrutará de los estímulos.
- Participa en un grupo de soporte. Participar en un grupo de
soporte, en persona o a través de Internet, puede ayudarte con tus
sentimientos sobre tu nueva maternidad. Ten cuidado eligiendo un grupo que
se ajuste a tus creencias sobre cómo criar a un bebé. Por ejemplo, si estás
decidida a amamantar a tu bebé, pero la mayoría de las personas están dando
el biberón, puede que no sea el mejor lugar para ti, porque tus consultas
sobre lactancia no se entenderán y no encontrarás ideas que te ayuden. Si
tienes múltiples, un bebé prematuro o un niño con necesidades especiales, es
preferible que busques un grupo de padres con bebés como el tuyo. Y con esos
parámetros, busca un grupo con tus mismas creencias sobre crianza. Sólo
porque todas tenéis gemelos, no quiere decir que los educaréis de la
misma manera, así que es preferible buscar nuevas amigas con ideas afines.
- Dile a papá qué puede hacer para ayudar. Es muy importante que tu
marido o pareja esté contigo. Puede querer ayudarte, pero tal vez no está
seguro de cómo. Hay algunas cosas que puede hacer por ti – muéstrale esta
lista para propiciar su ayuda:
(Ahora nos dirigimos a tu marido o compañero)
- Comprensión. Es crítico que tu mujer sienta y entienda que tú sabes
que ella está pasando una depresión producto de las hormonas y una situación
que ella no puede controlar – y que no opinas que ella está siendo
“simplemente caprichosa”. Dile que sabes que es normal, y que se encontrará
mejor muy pronto. Simplemente repasando esta lista y utilizando alguna de
las ideas, le dirá mucho sobre tu compromiso (y comprensión) con ella.
-
Déjale hablar sobre sus sentimientos. Saber que ella puede hablar contigo
sobre sus sentimientos sin ser juzgada o criticada le hará sentirse mucho
mejor.
-
Cuida del bebé. Asumir los cuidados del bebé, permitiendo que mamá pueda
dormir un rato o tomar una ducha, puede darle un respiro muy satisfactorio.
Deja que ella le alimente y llévate al bebé de paseo (usando una bandolera portabebés harás al bebé muy feliz). Una de las ventajas es que la mayoría
de los bebés adoran salir a pasear y el tuyo disfrutará de este momento
especial contigo.
-
Actúa para protegerla. Si las visitas la abruman, explícales amablemente
que ella necesita mucho descanso. Ayúdala con aquellas tareas de la casa que
normalmente desempeña (o busca a alguien que las haga) y haz lo que puedas
para continuar haciendo las tuyas. Las preocupaciones acerca de la limpieza
de la casa o de la colada no le van a hacer ningún bien. Si algún pariente
se ofrece a cuidar del bebé por unas horas o para ayudar en la casa,
acéptala.
-
Dile que es hermosa. La mayoría de las mujeres se sienten deprimidas
acerca de su aspecto tras el nacimiento, ¡porque muchas parecen que todavía
estén embarazadas de cuatro meses! Después de cambiar tanto para acomodarse
al desarrollo del bebé, el cuerpo de la mujer necesita algunos meses para
recuperar la normalidad. Dile la tarea tan impresionante que ella ha
cumplido. ¡Cualquier halago que reconozca su belleza especial será
gratamente bienvenido!
-
Dile que amas al bebé. No escatimes comentarios sobre tus sentimientos de
cariño sobre el bebé. Las mamás adoran oír que estás encantado por este
nuevo pequeño miembro de la familia.
-
Sé cariñoso pero paciente sobre el sexo. Con todo lo que ella está pasando
física y emocionalmente, pueden pasar semanas hasta que esté disponible para
ello (incluso si el doctor da el visto bueno). Eso no quiere decir que ella
no te quiera o ame – solamente necesita un poco de tiempo para volver a los
aspectos físicos de vuestra relación sexual.
-
Dile que la amas. Incluso si ella no se siente decaída, necesita oírlo – y
en este momento es más importante para su salud y bienestar que nunca.
-
Busca apoyo para ti también. Convertirse en padre es un paso gigantesco en
tu vida. Ábrete a un amigo acerca de cómo te sientes al ser padre, y haz
cosas de las que tú también disfrutes. Si te cuidas a ti mismo, también
estás ayudando a cuidar de tu nueva familia.
- Acepta ayuda de otros. La familia y los amigos habitualmente están muy
contentos en ayudar si se lo pides. Cuando la gente dice “dime si te puedo
ayudar en algo”, normalmente lo dicen de verdad. Así que ve y pídeles
amablemente lo que necesitas, tanto si es vigilar al bebé para así poder dormir
una siesta, como llevar a tus hijos mayores al parque, ayudarte a hacer una
comida o lavar la ropa.
- Intenta dormir. En estos momentos, la falta de sueño incrementará tus
sentimientos depresivos. Así que duerme siempre que tengas la mínima oportunidad
de cerrar los ojos. Haz una siesta cuando el bebé duerme, vete pronto a la cama
y duerme hasta tarde por la mañana si puedes. Si practicáis colecho, aprovecha
que no tienes que levantarte de la cama para atender a tu bebé. Y si el patrón
de sueño de tu bebé te altera mucho, puedes conseguir ayuda de algún padre
experimentado o leer mi libro “Felices sueños”.
- No quieras conseguir ahora la perfección. Las tareas de la casa no son tu
prioridad ahora mismo – de hecho, nada excepto cuidar de tu bebé lo es. Recuerda
que la gente viene a ver a tu bebé, no tu casa, así que disfruta compartiendo tu
bebé con las visitas sin preocuparte por el desorden o el polvo. Simplifica,
prioriza y delega las tareas rutinarias y obligatorias.
- Disfruta de tu trabajo. Si trabajas fuera de casa, mira tu trabajo
como una oportunidad de cambio y para prepararte a ti misma para disfrutar de tu
bebé completamente cuando vuelvas a casa. Habla sobre tu bebé y muéstrales fotos
a tus compañeros. Seguramente a ellos les encante oír sobre tu pequeñín. Es una
manera bonita y apropiada de permitir que tus instintos naturales se enfoquen en
él cuando no puedas estar con él.
- Haz ejercicio. Con el consentimiento de tu médico, empieza a hacer ejercicio
con paseos cortos o sesiones de natación cortas. El ejercicio físico te hará
sentir mejor tanto física como emocionalmente. Incluso si no lo hiciste antes de
tener al bebé, es un excelente momento para empezar. Algunos estudios prueban
que el ejercicio regular ayuda a combatir la depresión, y además, te ayudará a
recuperar tu figura de antes mucho más rápidamente.
- Come saludablemente. Cuando el cuerpo no está correctamente nutrido, el ánimo
puede decaer – particularmente cuando el estrés de la recuperación tiene mayores
demandas nutritivas. Si estás amamantando, una dieta nutritiva es muy importante
para ti y para el bebé. Los alimentos saludables y las comidas frecuentes pueden
proporcionar la nutrición que necesitas para combatir la tristeza y darte la
energía que necesitas para llevar tu nueva función. ¡Y no olvides beber agua y
otros fluidos sanos especialmente si lactas! La deshidratación puede causar
fatiga y dolores de cabeza.
- Ten cuidado de ti misma. Criar a un nuevo bebé es una responsabilidad enorme,
pero las cosas se pondrán en su lugar y todo parecerá mucho más sencillo con el
tiempo. Durante la fase de ajuste, intenta hacer algunas cosas sólo para ti.
Simplemente, disfruta de cosas sencillas como leer un libro, pintarte las uñas o
ir a comer con una amiga u otras cosas que alimenten tu espíritu y que te puedan
ayudar a sentirte más feliz.
- Ámate mucho. Eres maravillosa. Te has convertido en la madre de un bebé
precioso. Has desempeñado un papel protagonista en la gestación de un milagro increíble. Siéntete orgullosa de lo que has conseguido, y tómate tu tiempo para conocer y disfrutar la persona fuerte, capaz y multifaceta en la que te estás convirtiendo.
Este artículo es un extracto del libro Gentle Baby Care de Elizabeth Pantley, reproducido con permiso de su autora.
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