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El medio ambiente y la salud con los pañales de tela


Sin duda, los temas medioambientales y de salud son un duro campo de batalla. Durante la pasada década, se han demostrado algunas de las quejas planteadas sobre el uso de pañales desechables a través de estudios científicos patrocinados por algunas organizaciones ecologistas. De todas maneras, todas las quejas presentadas por estos estudios han sido contradecidas, a su vez, por estudios patrocinados por los fabricantes de pañales desechables. Para llegar a una conclusión válida, es necesario tener en consideración algunas cuestiones básicas:

¿Quién ha pagado este estudio? En consecuencia, ¿se han sesgado los resultados para favorecer a uno u otro bando? ¿Se ha establecido definitivamente un resultado decantado hacia uno u otro lado?

La respuesta a esta pregunta es normalmente “no”. Si se llega a la conclusión de que los resultados de los estudios están desviados o de que el tema no está definitivamente resuelto, entonces se necesita razonar y tomar una decisión personal. Por supuesto, los dos tipos de pañales van a tener impactos en distintos lugares del entorno. El reciente informe sobre el Análisis del Ciclo de Vida publicado en el Reino Unido confirma que con un pañal desechable, el mayor impacto es el desecho, seguido de su manufactura, y que el uso real del pañal tiene muy poco impacto ambiental. Con pañales de tela, el mayor impacto reside en la vida del pañal y su uso, como costes de lavado en términos de agua, electricidad o gas y detergente. De hecho, intentar comparar los dos tipos de impactos es como comparar peras y manzanas. Intentar igualar áreas de impacto tan radicalmente distintas como éstas para llegar a la conclusión de que x es mejor que y, es algo poco científico y riguroso.

Tal vez la conclusión más simple a la que se puede llegar es que, como en muchas otras cosas, el aspecto medioambiental de los pañales se reduce a una elección del consumidor. Si la preocupación principal es la gestión de los residuos y vertederos, entonces utilizar pañales de tela evitará este impacto medioambiental. Cada bebé utilizará unos 4.500 pañales desechables o entre 20 y 40 pañales de tela (dependiendo del sistema elegido). De todas maneras, se necesita tener en cuenta que utilizar pañales reutilizables tiene otro tipo de impacto ambiental. Así, asumiendo de que no hay una respuesta del tipo blanco o negro, podemos leer los siguientes razonamientos sabiendo que no hay nada científicamente comprobado ni asegurado que decante la balanza hacia uno u otro lado.

Si lo anteriormente expuesto ha causado cierta confusión, entonces, hay un hecho que, a la luz de mi propia experiencia, es indisputable. A pesar de todos los avances en la tecnología de los pañales desechables, y todo el marketing y la experiencia que hay detrás, he encontrado que, para mis cuatro hijos, los pañales de tela modernos funcionan mejor que los mejores desechables. Recogen mejor las deposiciones (especialmente las más líquidas), tienen menos escapes y son más agradables a la piel (al menos, es lo que me dice mi hijo de 3 años).

El impacto medioambiental

A nivel del medio ambiente, la preocupación principal es la biodegradabilidad de los pañales desechables. Como sabemos, la mayoría de pañales desechables acaban en los vertederos. Hay cierta controversia sobre cuanto tiempo necesita un pañal para degradarse, pero las estimaciones lo sitúan entre 200 y 500 años. Esto quiere decir que todos los pañales usados por todo el mundo todavía están intactos en los vertederos…

He visto que algunos fabricantes de pañales desechables indican que sus pañales sucios son un 80% biodegradables. Sin embargo, parece que una parte sustancial del material biodegradable consiste en lo que ha aportado el bebé y, desde luego, eso no forma parte alguna del pañal. Además, el quid de la no biodegradabilidad es el uso de bolsitas para guardar los pañales. Se nos anima a guardar en una bolsa los pañales antes de tirarlos para evitar olores y problemas sanitarios. De esta manera, encerrando el pañal en una bolsa de plástico, se impide que se airee y que las bacterias aeróbicas que facilitan la biodegradabilidad no puedan acceder a su interior. Así, lo ideal sería que los desperdicios depositados en los vertederos fueran machacados para que se rompieran las bolsas antes de cubrirlas con tierra y comprimirlas. La realidad es que hay una gran diferencia entre la teoría ideal y la realidad práctica. Los vertederos no son lugares tecnológicos ni tienen tratamientos específicos como sería deseable.

Estudios recientes elaborados por fabricantes de pañales desechables han sugerido que, de hecho, no hay mucha diferencia entre los pañales de tela reutilizables y los desechables en términos de impacto medioambiental. Concluyen que, teniendo en cuenta el detergente y la electricidad utilizada en lavar y secar pañales de tela, resulta igualmente insostenible a nivel de entorno. Sin embargo, este argumento tiene dos fallos significativos tal como yo lo veo.

En primer lugar, obviamente, cuanto menos se gaste en los pañales, en términos de electricidad, agua usada, detergente, gas y desperdicios echados por el desagüe o el aire, mejor. Pero cada uno controla estos gastos y qué impacto tienen sus acciones. Cada uno decide la cantidad de detergente y su tipo, cuando lavar, si usar secadora o no, etc. En cambio, nadie tiene el control ni el conocimiento del proceso de elaboración de los pañales desechables. No es algo que esté disponible, ¿verdad? Por un lado, se puede hacer un esfuerzo (o absolutamente nada) para minimizar el impacto; pero, por el otro, no hay la posibilidad de intervenir e involucrarse para nada.

En segundo lugar, los estudios patrocinados por los fabricantes de pañales desechables no han tenido en cuenta el impacto de la fabricación y la distribución. Simplemente empiezan a considerar el impacto desde que el pañal está siendo utilizado en el culito del bebé, no antes de llegar allí. Así podemos argumentar que una cantidad similar de productos químicos blanqueantes o decolorantes será utilizada tanto en un pañal de tela blanco como en un desechable, y que también contiene residuos químicos y restos de polución. Es evidente que tenemos que tener en cuenta la energía utilizada para cosechar, recoger, lavar y procesar el algodón. Pero cada pañal de algodón producido es un producto que será utilizado muchas veces. Es decir, el esfuerzo en el proceso se reparte entre las 250 veces que se va a utilizar (basándonos en 4.500 cambios de pañal, donde la familia tiene unos 18 pañales). En cambio, para los desechables todo el impacto y esfuerzo (árboles para la celulosa, petróleo para el plástico, lejías y dioxinas para blanquear, reacciones químicas y procesos para los geles, etc) se producen para un único uso. Además, hay que considerar la distribución. Un pañal de tela tiene que transportarse desde la fábrica al distribuidor, luego a la tienda, y de la tienda a casa, una sola vez para darle 250 usos. Los pañales desechables siguen ese mismo camino, pero sólo para ser usados una única vez. Teniendo en cuenta que un pañal desechable contiene materiales diferentes, muchos de los cuales son sintéticos y tienen que ser generados a su vez antes de fabricar el pañal, y considerando que es necesario fabricar un pañal desechable cada vez que el bebé es cambiado, no puedo ver de ninguna manera como puede haber ningún atisbo de equivalencia en el impacto ambiental entre los dos casos. Y, por supuesto, si se reutilizan los pañales para un segundo hijo, se minimiza el impacto todavía más…

El Reino Unido ensucia alrededor de 2.500 millones de pañales desechables al año (en España, se estima una cifra de 1.600 millones anuales), que las administraciones locales deben recoger y enterrar. La Royal Nappy Association estima que las administraciones locales se gastan un 10% del coste de cada pañal desechable para librarse de ellos. El coste total aproximado en el Reino Unido es de unos 60 millones de euros (1.000 millones de pesetas).

Además, se necesita un vaso entero de petróleo para fabricar plástico suficiente para sólo un pañal desechable, y unos 5 árboles para tener suficiente pulpa con la que rellenar los pañales que un bebé usará durante 2 años y medio.

Al menos, 100 virus pueden sobrevivir en las heces durante 2 semanas fuera del cuerpo humano. Esto quiere decir que muchos virus acaban en los vertederos, donde son ingeridos por insectos y mamíferos y pasan a la población animal. También pueden filtrarse a las aguas subterráneas y polucionar el agua de nuestros ríos. Además de los virus, a los bebés se les administran varias vacunas vivas que pueden sobrevivir en las heces. Estudios demuestran un aumento de casos de polio en la población de zorros próximos a núcleos urbanos, que se supone se debe al hecho de que se alimentan en los vertederos.

Me parece evidente que todo ello no ocurre a una escala amplia, ni tampoco de forma regular; en otro caso, las autoridades sanitarias y los grupos de gestión de residuos hubiesen levantado los brazos al cielo por toda la nación. No obstante, el hecho de que existan casos documentados es ciertamente preocupante, lo cual sugiere que los vertederos no se están gestionando como sería deseable.

¿Son seguros los desechables?

Todavía más que los temas medioambientales, nos preocupan las consecuencias sanitarias asociadas con el uso de los pañales desechables. Estudio tras estudio, nos ponen en cuestión su seguridad. Un estudio realizado en la universidad de Kiel (Alemania) en el año 2000 demuestra que la temperatura dentro de los pañales desechables se eleva hasta 5º C por encima de la de los pañales de tela. Sugiere que, en particular para los chicos, esto haría peligrar su futura fertilidad, puesto que la función productora de semen, que se desarrolla durante los dos primeros años de vida, depende de que la región de los testículos se mantenga razonablemente fresca. Creo que este estudio fue realizado con bebes con pañales de tela y cobertores de lana, que son las formas más transpirables y frescas.

Un estudio realizado por Greenpeace en mayo del 2000 concluye que ciertas marcas de pañales desechables contenían rastros de Tributyl Tin (TBT), un elemento orgánico empleado principalmente como conservante marino (impide que los moluscos se enganchen a los cascos de los barcos). No obstante, el TBT también se usa como catalizador en la fabricación de ciertos plásticos y PVC. Se ha encontrado que TBT es un “contaminante hormonal”, ya que altera el sexo de los caracoles de mar (les hace cambiar de macho a hembra).

Casi al unísono, los fabricantes nombrados en el estudio negaron el haber utilizado TBT en sus pañales y, efectivamente, cuatro semanas más tarde Greenpeace volvió a testar los pañales y comprobó que el TBT había desaparecido. Los fabricantes de desechables cuestionados habían investigado este contaminante de forma meticulosa, y habían descubierto la presencia de contaminantes accidentales en algún punto a lo largo de la cadena de suministro. Se habían encontrado sólo trazas de TBT en los pañales y el incidente, según me dijeron, condujo a un muestreo de control regular de esta sustancia por parte de los fabricantes a partir de entonces. Me parece que Greenpeace es una entidad de confianza, pero también creo que se trata de incidentes parecidos a cuando encuentran sustancias extrañas en los potes de comida para bebés, obviamente alarmante para los padres, pero también para los fabricantes. Los accidentes ocurren, pero si dan como resultado mayores medidas de control, me parece que se trata entonces de un progreso.

La sustancia química que hace que el pañal desechable sea tan eficaz se llama sodium polyacrylate. Se trata de un polvo superabsorbente que al mojarse, se hincha y se transforma en gel. A veces, puedes ver cristales transparentes de sodium polyacrylate en el culito del bebé cuando le cambias el pañal. Hay muchas dudas en cuanto a la seguridad de este agente químico, entre ellas, no menos que la ilusión de sequedad creada en el culito del bebé, que podría animar a dejar el pañal y sus contenidos por más tiempo que el aconsejable favoreciendo así las infecciones. He oído a los inspectores de Sanidad decir de forma anecdótica lo preocupante que resulta comprobar que los pañales se cambian cada vez con menos frecuencia.

No importa el tipo de pañal que utilice, debería tratar de cambiarlo lo antes posible en cuanto sepa que su bebé lo ha ensuciado. Es la interacción de las bacterias entre las heces y la orina lo que produce la irritación del pañal, y esta interacción ocurre en cualquier tipo de pañal que utilice. El sodium polyacrylate sólo puede absorber humedades, no puede eliminar las bacterias. Un culito seco no es lo mismo que un culito limpio.

También me parece que todo el tema de la sequedad es una “falacia”. Me llama la atención que estar mojado es para el bebé el estado natural, en particular para el recién nacido. Un bebé proviene de un medioambiente acuático, vive en el líquido amniótico hasta el momento de nacer. Estar mojado es normal para los bebés, estar seco es lo raro. La publicidad de los pañales desechables da a entender que la sequedad es útil en la prevención de las irritaciones del pañal, pero como he dicho, seco no es lo mismo que limpio (un pañal desechable no elimina las bacterias, simplemente quita la humedad). Sin embargo, es la bacteria quien causa la irritación, por lo que estar seco es irrelevante. No importa lo que diga la publicidad de los pañales desechables. Un estudio realizado por la Universidad de Bristol por el Dr. Jean Goldring concluye que el tipo de pañal utilizado no incide de ningún modo en la frecuencia de las irritaciones del pañal.

La gran mayoría de bebés que usan pañales de tela que yo conozco (tanto los míos propios, como los de mis amigas y de mis clientes) no protestan en absoluto al estar mojados, pues el pañal mojado está a temperatura corporal y la humedad se evapora, por lo que dudo que se den realmente cuenta de ello.

Otras preocupaciones en materia de salud entorno a los pañales desechables incluyen el hecho de que la pulpa de la madera utilizada en su fabricación, se blanquea con dioxinas, unas sustancias químicas altamente tóxicas y que, en base a estudios realizados en animales, provocan daños en el hígado, en el sistema inmunitario y a nivel genético.

Hasta aquí un breve resumen de lo que nos preocupa a nivel medioambiental y de salud en torno al uso de los pañales desechables. Evidentemente, los pañales de tela no están del todo libres de sospecha en estos temas, pero desde mi punto de vista son mejores, lo cual, después de todo, es más de lo que cabe esperar en este mundo de imperfección.

¿Por qué es mejor la tela?

En ciertos casos, los pañales de tela contienen fibras artificiales (poliéster o rayón), pero en su mayoría están hechos de algodón, una fibra natural.

Aunque el algodón sea un cultivo intensamente explotado, buena parte de los pañales que se ofrecen en el mercado se fabrican con algodón sin blanquear, lo cual minimiza su impacto ambiental. También existe una gama pequeña (pero en auge) de pañales de algodón orgánico. Y si puede encontrar pañales de cáñamo, entonces ha eliminado una buena parte del impacto químico del cultivo, puesto que el cáñamo es una mala hierba, que crece como tal y necesita muy pocos fertilizantes, ya que simplemente ahoga todo lo que crece en su camino. Asimismo, tiene menos parásitos que el algodón, y requiere menor cantidad de herbicidas.

A menudo se argumenta que los pañales de tela todavía usan el plástico y, aunque sea cierto, todo el plástico de estos pañales (velcro, botones a presión y los cobertores de poliuretano) se utiliza muchas veces. Esto es obviamente preferible al uso de un producto de plástico desechable tras cada uso. La mayoría de los pañales y cobertores se usarán incluso para más de un niño.

La lana es el material más ecológico de todos para los cobertores, puesto que es un producto con un sistema impermeable totalmente natural.

Y, aunque el lavado tenga un impacto medioambiental, el control está en sus manos. Puede utilizar la cantidad de detergente que desee y seleccionar el tipo de jabón más adecuado. Además, puede usar aceite de árbol del té para el remojo de sus pañales en lugar de productos químicos o lavar a 40º si así lo desea. Usted controla el impacto medioambiental de su lavado. En cambio, no tiene control alguno en el impacto del uso de desechables.

 

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