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Exceso de atención

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Alta: 25 Mayo 2010
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  Citar Mint Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Tema: Exceso de atención
    Escrito el: 23 Marzo 2012 a las 11:31am
Os quería pedir la opinión sobre este tema, ya que al principio me ha sorprendido un poco, pero luego reflexionando, pienso que a lo mejor no estoy actuando correctamente...

Me estoy leyendo un libro de Jane Nelsen en inglés, que se traduciría como "Disciplina positiva para niños en edad preescolar", y voy por la parte donde explica la razón por la que los niños tienen conductas no deseadas por los adultos (venganza, lucha de poder, demandar atención, creencia de ser incapaz, y no sé si me olvido de alguna) Y entonces profundiza un poco en cada razón.
En cuanto a la demanda de atención, el libro explica que hay que darles atención a los niños, y la poca atención prestada puede ser motivo de una conducta inapropiada, pero también explica que los padres pueden caer en el otro extremo (y creo que a mí me está pasando un poco eso), y es tener acostumbrado a que el niño tenga la atención constante de un adulto, y no pase ratos jugando solo (quiero decir con la presencia del adulto en el mismo sitio pero sin prestarle atención ni interaccionar con él durante ese rato) . Al estar el niño tan acostumbrado a recibir atención constante, cuando no la recibe es cuando surge la mala conducta. Dice que esto es un aprendizaje lento y que les lleva años, pero que es importante.
O sea, que la falta o el exceso de atención pueden ser las causas de malas conductas.

Tenéis experiencias en este sentido que podáis explicar? Qué os parece?

 Yo creo que le presto mucha atención a mi hijo (24 meses) durante todo el tiempo que estoy con él (toda la semana, excepto 3 tardes que trabajo), y me cuesta mostrarle que "ahora no es el momento" (por ejemplo cuando estoy haciendo la cena) También veo que se ha acostumbrado a dormir la siesta en la teta, y se suele despertar cuando lo traslado a la cama (antes casi nunca se despertaba en ese momento)

 Mi hijo no tiene malas conductas por querer mi atención (sólo me muestra que se siente frustrado, ya que se pone a llorar esperando de nuevo mi atención), pero quiero tener claro esto para cambiar nuestra dinámica a tiempo, si es que es conveniente cambiarla... No sé si quizás debiera esperarme a que sea un poquito más mayor...

Mint, 3 años caminando juntos.
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milucerito Ver Desplegable
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Alta: 14 Julio 2010
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  Citar milucerito Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 23 Marzo 2012 a las 11:46am
Me interesa el tema, estaré atenta a ver qué te contestan porque tengo una hija de la misma edad.
Mamá de A. (marzo 2010)
Esperándote cuando llegue el verano
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tamarindo Ver Desplegable
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Alta: 27 Mayo 2008
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  Citar tamarindo Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 23 Marzo 2012 a las 11:57am
Yo sí tengo la experiencia que cuentas. Ahora no puedo explicarlo porque no tengo tiempo, pero cuando tenga un rato os cuento cómo nos ha ido a nosotros.
Mare de l'Aran, nascut a casa el 27/03/2008 i esperant una cigroneta pel juliol
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cielo-celeste Ver Desplegable
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  Citar cielo-celeste Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 23 Marzo 2012 a las 3:08pm
Es parecido a lo del concepto del continuum no?
 
 
Pasó un tiempo antes de que el significado de lo que estaba mirando calara en mi mente “civilizada”. Había pasado más de dos años viviendo en las junglas de Sudamérica con indios de la edad de piedra. Los niños pequeños viajaban con nosotros cuando contratábamos a sus padres como guías y porteadores, y a menudo nos quedábamos durante días o semanas en las aldeas de los indios yecuana, donde los niños jugaban todo el día sin supervisión de adultos o adolescentes. Sólo me dí cuenta, después de la cuarta de mis cinco expediciones, de que nunca había visto un conflicto entre los niños o entre un niño y un adulto. No sólo los niños no se pegaban, sino que ni siquiera discutían. Obedecían a los adultos inmediata y gustosamente, y muchas veces llevaban bebés en brazos mientras jugaban o ayudaban con las tareas.
¿Dónde estaban “los terribles dos años”? ¿Dónde estaban las rabietas, el afán de reafirmarse, el egoísmo, la destrucción, el descuido de su propia seguridad, que a nosotros nos parecen tan normales? ¿Dónde estaban las reprimendas, la disciplina, los límites necesarios para poner freno a su terquedad? ¿Dónde estaba la relación de enfrentamiento que damos por sentada entre padres e hijos? ¿Dónde estaba la culpa, el castigo y dónde había, en realidad, cualquier signo de permisividad?

 

La manera Yecuana

Hay una expresión yecuana equivalente a “son cosas de niños”; tiene una connotación positiva y se refiere al buen humor de los niños mientras corretean y gritan, se bañan en el río o juegan a badminton yecuana (un juego no-competitivo en el cual todos los jugadores mantienen la plumilla de hoja de maíz en el aire el mayor tiempo posible, golpeándola con las palmas de las manos) Oí muchos chillidos y risas cuando los niños jugaban fuera, pero en el momento en que entraban a las cabañas bajaban la voz para mantener la calma reinante. Nunca interrumpían una conversación adulta. De hecho, casi nunca hablaban cuando se encontraban en compañía de adultos, limitándose a escuchar y realizar pequeños servicios, como hacer circular comida y bebida.
Lejos de tener que ser castigados o reprimidos para que adoptaran ese comportamiento complaciente, los angelitos estaban relajados y alegres. Y al crecer se convertían en adultos felices, confiados y cooperativos!
¿Cómo lo hacen? ¿Qué saben los yecuana sobre la naturaleza humana que nosotros desconocemos? ¿Cómo pueden mantener relaciones cordiales con sus hijos durante la primera infancia y más adelante?

La experiencia “civilizada”

 

En la consulta, la gente me pregunta cómo superar los efectos nocivos de las creencias que sobre ellos mismos se forjaron durante la infancia. Muchas de esas personas son padres que buscan no hacer padecer a sus hijos la alienación que ellos sufrieron en manos de sus normalmente bienintencionados padres. Les gustaría saber cómo criar a sus hijos felizmente y sin sufrimiento.
Muchos de estos padres han seguido mi consejo y, guiándose por el ejemplo yecuana, se han mantenido en contacto físico constante con sus hijos durante todo el día y la noche, hasta que éstos empezaron a gatear. Algunas progenitores, no obstante, se mostraron sorprendidos y consternados porque sus hijos se volvían demandantes o malhumorados – a menudo hacía quien más se hacía cargo de ellos-. Por más dedicación y sacrificio personal que mostraran, la disposición del bebé no mejoraba. Esforzarse todavía más en aplacarle no conseguía ningún resultado, salvo aumentar la frustración del padre y del niño. ¿Por qué, entonces, a los yecuana no les pasa lo mismo?
La diferencia crucial es que los yecuana no se centran en el niño. Puede que en ocasiones mimen a los bebés con cariño, jueguen al cu-cu-trás o les canten, pero la mayor parte del tiempo el cuidador está prestando atención a otra cosa, no al bebé. Los niños que cuidan de los bebés también se toman este cuidado como una “no-actividad” y, aunque los llevan encima a todos los sitios, casi nunca les prestan atención directa. Por tanto, los bebés yecuana se encuentran siempre en el medio de las actividades que ellos mismos realizarán al crecer, mientras aprenden a arrastrarse, gatear, caminar y andar. La vista panorámica de sus futuras experiencias vitales, comportamiento, ritmo e idioma les proporciona una rica base para su incipiente participación.

Hablar, admirar, o jugar con el bebé todo el día le priva del papel de espectador que le corresponde en la fase en brazos. Incapaz de comunicar sus necesidades, el bebé exterioriza su descontento. Así intenta conseguir la atención del cuidador aunque -y ésta es la causa de la comprensible confusión- su propósito es conseguir que el cuidador cambie esta experiencia insatisfactoria, que se preocupe de sus tareas con confianza y sin que parezca que pide permiso. Una vez que la situación se corrige, este comportamiento para llamar la atención, que nos parece equivocadamente un impulso permanente, puede amainar.


Una madre de la costa este, cuando comenzamos las sesiones telefónicas, estaba al límite. Mantenía una guerra con su querido hijo de tres años que continuamente chocaba con ella, en ocasiones la golpeaba, y le gritaba “cállate” y otras cosas desesperantes, llenas de furia y falta de respeto. Intentaba razonar con él, preguntarle lo que quería de ella, sobornarle y hablarle dulcemente durante tanto tiempo como le era posible antes de perder la paciencia y gritarle. Después le consumía la culpa e intentaba compensarle con disculpas, explicaciones, abrazos o recompensas para mostrarle su amor – a lo cual su precioso hijito respondía emitiendo nuevas y airadas demandas.


A veces dejaba de intentar complacer al pequeño, y se ponía a sus tareas sin abrir la boca, a pesar de los alaridos y protestas. Si conseguía aguantar lo suficiente para que el niño dejara de intentar controlarla y se calmara, él la miraba con ojos llenos de amor y le decía: “Mamá, te quiero” y ella, desecha en gratitud por este aplazamiento momentáneo de la culpa, comenzaba a comer de su pequeña mano, llena de mermelada. Entonces el niño se volvía otra vez mandón, enfadado y grosero y toda la escena se volvía a repetir, por lo que la desesperación de la madre se hacía más profunda.


Escucho historias muy similares de clientes en Estados Unidos, Canadá, Alemania e Inglaterra, así que pienso que es justo decir que es un problema recurrente entre los bien educados y bienintencionados padres de las sociedades occidentales. Lidian con niños que parecen querer mantener a los adultos bajo su control y obedientes a sus antojos. Para empeorar las cosas, mucha gente cree que este fenómeno refrenda la extendida noción de que nuestra especie, junto con todas las demás criaturas, es antisocial por naturaleza y que son necesarios años de oposición (disciplina, socialización) para convertirnos en viables o buenos. Como los yecuana, los balineses y muchos otros pueblos fuera de nuestra órbita cultural muestran, sin embargo, que esta noción es completamente errónea. Los miembros de un pueblo responden al condicionamiento de su cultura como los miembros de cualquier otra.

 

El camino hacia la armonía

 

Entonces ¿qué causa esta infelicidad? ¿Qué se nos escapa de nuestra naturaleza humana? ¿Qué podemos hacer para aproximarnos a la armonía que los yecuana disfrutan con sus hijos?
Parece que muchos padres de niños pequeños, en su afán por no mostrarse negligentes ni irrespetuosos, se exceden en la actitud contraria. Como mártires de la “fase en brazos” se han centrado completamente en el niño en lugar de ocuparse en actividades adultas que el niño pueda observar, seguir, imitar y en las que colaborar, como es su tendencia natural. En otras palabras, como los niños quieren aprender lo que hace su gente, esperan poder enfocar su atención en un adulto que a su vez esté centrado en sus propias tareas. El adulto que para sus actividades e intenta descubrir lo que el niño quiere que haga está cortocircuitando sus expectativas. Además, al niño le parecerá que su cuidador no sabe cómo comportarse, que le falta confianza y, algo todavía más alarmante, que busca orientación de él, que tiene sólo dos o tres años y confía en que el adulto esté calmado y seguro de sí mismo.
La reacción predecible del niño a las dudas del adulto es desequilibrar todavía más a sus padres, empujándoles a un lugar donde se encuentren firmes para aplacar la ansiedad sobre quién tiene el control de la situación. Puede que continúe dibujando en la pared después de que su madre le haya rogado que pare, como pidiendo disculpas y sin creer que el niño obedecerá. Cuando la madre le quite los rotuladores, siempre mostrando miedo de su decisión, el niño -como es una criatura social- cumplirá las expectativas de la madre y comenzará a gritar y tener una rabieta.
Si, malinterpretando este enfado, la madre intenta todavía más descubrir qué le pasa al niño, le ruega, le explica y parece cada vez más ansiosa por calmarle, el niño se verá impelido a hacer demandas más escandalosas y menos aceptables. Esto es lo que continuará haciendo hasta que ella retome la iniciativa y él pueda sentir que el orden se ha restaurado. Es posible que todavía no tenga una figura de autoridad calmada, segura y fiable, ya que su madre oscila entre perder los nervios y otro punto, en que le abruman la culpa y las dudas. No obstante, tendrá el precario consuelo de que, a la hora de la verdad, ella le eximió de estar al cargo y le alivió de la sensación aterradora de que debería saber de alguna manera lo que la madre tenía que hacer.
Por decirlo de forma simple, cuando un niño intenta controlar el comportamiento de un adulto, no es porque desee conseguirlo, sino porque necesita estar seguro de que el adulto sabe lo que está haciendo. Aún es más, el niño no puede dejar de verificar, hasta que el adulto se pone firme y el niño puede tener esa certeza. Ningún niño soñaría con intentar relevar al adulto en la toma de iniciativa, a no ser que ese niño haya recibido un mensaje claro de que éso es lo que se espera de él – no lo que se quiere, lo que se espera-. Además, una vez que el niño siente que ha logrado el control se confunde y asusta, e intenta e intenta ir hacia el otro extremo para impulsar al adulto a retomar el liderazgo.
Cuando entienden esto, el miedo de los padres de imponerse a sus hijos se disipa, y ven que no hay necesidad de confrontación. Manteniendo el control satisfacen las necesidades de sus queridos hijos en lugar de actuar oponiéndose a ellos.
A mi cliente de la costa este le costó una semana o dos ver los primeros resultados de este nuevo entendimiento. Después de eso, generaciones de malentendidos y la fuerza de los antiguos hábitos, la familia experimentó una transición hacia una relación no controvertida. Hoy, ella y su marido, así como muchos otros clientes míos están felizmente convencidos por su propia experiencia de que los niños, en lugar de estar predispuestos a la oposición, son profundamente sociales por naturaleza.
Esperar de los niños el integrarse es lo que les permite hacerlo. Las expectativas de los padres sobre la sociabilidad de sus hijos son percibidas por el niño, que hará lo posible por cumplirlas. Asimismo, la experiencia de sociabilidad que el padre ve en el niño refuerza sus expectativas. Así es como funciona. En una amable carta, el marido de mi cliente de la costa este escribió de su mujer, su hijo y de sí mismo: “Hemos madurado y aprendido, y nos hemos amado de modo milagroso. Nuestra relación continúa evolucionando de una manera totalmente positiva y afectuosa”.


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Anieshka77 Ver Desplegable
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  Citar Anieshka77 Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 23 Marzo 2012 a las 7:06pm
Cielo-celeste, millones de gracias por tu respuesta. Me ha fascinado y me has dejado boquiabierta.

Bastante ilustrativo y explicado!!!
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Mamapacha Ver Desplegable
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  Citar Mamapacha Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 10:01am
¿Y esto en la vida real cómo lo aplico?A sus tres años, mi hijo ya va aprendiendo que hay que respetar a los demás cuando trabajan, cuando están comiendo, cuando están viendo algo en la tele y él quiere ver dibus...Ya va viendo que entonces hay que esperar un poco. ¿Va por ahí?
      ¿Y en la situación que cuenta de que el niño está pintando en la pared y aunque se lo pidas no suelta los rotuladores?¿Qué sugiere esto, que le avises de lo que pasará si no te los da y si no se los quites con decisión sin sentirte culpable y a otra cosa? No lo acabo de entender del todo...
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Dat Ver Desplegable
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  Citar Dat Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 10:28am
Os leí ayer noche y se me ha revuelto algo... mi hija es así. Hemos llegado al punto de que nos ponemos a pintar y me dice: hazlo tú, mama. Lo mismo cuando nos ponemos a hacer puzzles. Ayer por la tarde/noche estaba yo haciendo cenas y se puso muy revolucionada... cogió un tridente (de plástico, para disfrazarse de demonio) y empezó a dar golpes a diestro siniestro contra mí, contra su padre, contra los muebles, contra los cristales, contra el gato... por lo que para evitar una crisis, dejo todo lo que hago en ese momento y la distraigo con cualquier cosa. Pero necesita atención constante.

Nosotros vivimos con mis padres porque estamos de obras y siempre está o bien conmigo o bien con mi madre, pero casi nunca jugando sola. Lo más curioso es que por las tardes, mientras trabajamos, está con mi padre. Mi padre ve un programa de televisión cada tarde qeu dura una hora y mi hija se lo respeta (ella se pone a ver dibujos en el ordenador) pero en cuanto llegamos mi madre y yo a casa, se acabó. De hecho, casi que no hablo con mi pareja porque la atención prestada a ella es continua.

Mi pareja me dice que eso no es bueno, que no la dejamos a su aire para que desarrolle su imaginación, cosa que empiezo a estar de acuerdo, porque si no tiene nuestra atención hace cualquier trastada para captarla.

Hay alguna lectura que pueda ayudarme en este tema?
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Dat Ver Desplegable
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  Citar Dat Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 10:30am
Lo cierto es que yo he estado siempre muy orgullosa y pensando que hacía lo mejor para ella pero después de leeros no lo tengo tan claro. Es cierto que llega el fin de semana y casi casi me estreso pensando en cosas que podría hacer para que no se aburra y a veces no me permite disfrutar. 
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paula04 Ver Desplegable
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  Citar paula04 Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 10:41am
Mucho ánimo a todas! aún no ha llegado mi peque, pero intento aprender de vosotras....
P. 28/07/2012 La magia del amor te trajo a nuestras vidas.
Aprendiendo a vivir :)

Realizando sueños...
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  Citar Mint Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 7:35pm
Cielo-celeste, has dado en el clavo con el texto del concepto del continuum. Muchas gracias por mostrárnoslo.
En el ejemplo de la familia de la costa este parece que la madre duda en todo momento, le falta paciencia y no perder la calma, y no le transmite seguridad al niño.
Mi problema no es ese (aunque sí está relacionado), sino que yo hasta los dos años le atendía en (casi) todo momento porque estaba convencida de que era lo mejor que se podía hacer, siempre en brazos mientras hacía otras cosas, pero también muuuuuuuuchos ratos de estar con él dándole atención exclusiva.. Y ahora veo que me estaba equivocando, y con el texto que has puesto, veo que mis sospechas son ciertas. Gracias de nuevo!

Dat, lo que cuentas de pintar, también me pasaba, aunque eso lo detecté hace un tiempo, y ahora sacamos los lápices pero yo no pinto, le digo que a mí no me apetece. Las primeras veces él se quejaba y no pintaba nada, ni él ni yo, pero después de varios días así, él comenzó a pintar líneas, y ahora ya no me pide que pinte yo.

Y luego lo que dices que respeta el tiempo de tu padre cuando ve su programa, pero en cambio os pide atención constante a tí y a tu madre, pues a nosotros también nos pasa lo mismo... si estamos mi pareja y yo en casa, él casi siempre acude a mí para que le entretenga, y siempre lo hago a no ser que realmente no pueda. Pero cuando mi hijo está solo con mi pareja, pasan muchos ratos haciendo cada uno lo suyo. Así que creo honestamente que tu marido tiene algo de razón en esto...!!!

Sobre algún libro, el que he encontrado que habla de esto, además del que ya he comentado, es el de "Su hijo, una persona competente" de Jesper Juul

Tamarindo, soy toda oídos, me encantaría escuchar tu experiencia, que de experiencias ajenas siempre se aprende!!

Mint, 3 años caminando juntos.
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  Citar Dat Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 8:37pm
Yo también estoy esperando a ver qué cuenta Tamarindo... desde que leí lo que ha colgado Cielo-Celeste (no conocía a la autora) he estado reflexionando mucho. Casi todos los fines de semana solemos quedar con los amigos, que tienen hijos, y mientras los nenes juegan, los adultos podemos estar un poco "a la nuestra" (obviamente vigilando, pero no es necesario estar jugando con ellos). Hoy, en cambio, he estado todo el día con ella (no duerme siesta) y estoy agotada. Ahora está cenando con su padre y yo he entrado directa a este post, pero es que me duelen hasta los pies! No he parado un solo minuto.

En esta sociedad en la que vivimos creo que es muy difícil poder hacer algo así, ya que por desgracia no vivimos en tribu y los nenes están con nosotros la mayor parte del tiempo, sin la gratificante convivencia continua con otros niños de diferentes edades. Pero está claro que hay que buscar algo que se le parezca.

Yo me siento mal cuando por ejemplo, a las 7 de la tarde, cuando llevamos todo el santo día haciendo cosas, me pide jugar a las plastelinas... porque yo no puedo más! Necesito hacer algo de adulto, aunque sea plegar la ropa (qué triste) o ir al baño tranquila.

Yo trabajo mañana y tarde pero el rato que estoy con ella (antes de trabajar por la mañana, al mediodía y a partir de las 6 de la tarde) se lo dedico a ella al 100%, sobre todo porque al vivir con mis padres las tareas del hogar no recaen en nosotros totalmente, sino que son compartidas. Siempre he creído que estaba haciendo bien, que era lo que mi hija necesitaba. Ahora no lo tengo tan claro.
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abril31 Ver Desplegable
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  Citar abril31 Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 8:39pm
Yo os cuento mi experiencia. Me queda por leer el texto de mas arriba.
Bueno pues la peke ya tiene 3 años y 7 meses. Desde que nacio hasta los 3 años y 1 mes que comenzo el cole ha estado conmigo, la he prestado toda mi atencion, siempre jugando con ella, cantando, yendo al parque, a actividades, a cantar..Cuando empezo el cole, tres dias lloro, el resto genial..Y poco a poco se ha ido "independizando"...
Se levanta antes de ir al cole, y mientras yo preparo todo, ella me dice: me voy a jugar un ratitin. Y se va a jugar ella sola. Despues de comer hace lo mismo..se va ella sola, yo no la digo nada..
Hemos tenido una amiga en casa unos dias , y la nena se ha pasado las horas jugando en su habitacion de juegos (duerme con nosotras). Hemos podido charlar trankilamente..y yo no la he dicho nada, a ratos venia estaba con nosotras, la leiamos un cuento, jugabamos con ella, y al rato se iba.
Creo que la seguridad que la hemos dado, que estaremos ahi cuando nos necesite, hace que ella pida lo que necesite, y ahora ella comienza a hacerse un espacio..
Eso sí, cuando mi amiga se ha ido, me ha pedido esatr tooooda la tarde jugando con ella, dandola besitos, cosquillas..no me lo ha pedido, ha venido me ha abrazado y ya. Pero para mi era un : ahora me toca a mi¡¡¡¡¡¡¡¡. Y con gusto que lo he hecho¡¡
Siendo un bebe de 24 meses, es lo que toca ...hacerle caso, que sepa que estas ahi.
En 2008 llego nuestra Ada, y en 2012 muestro Aitor Odei para formar una familia perfecta.
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Dat Ver Desplegable
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  Citar Dat Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 24 Marzo 2012 a las 11:32pm
Abril, pero tu hija era más independiente en el juego o requería de tu atención continua?
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aurea21 Ver Desplegable
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  Citar aurea21 Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 25 Marzo 2012 a las 11:48am
Yo creo que hay que mirarse a una misma. Está bien plantearse qué es lo correcto o no es lo correcto, pero la verdad es que la respuesta está dentro de nosotras. Hay veces que forzamos mucho las situaciones. No sé si este es el texto del continuum que leí, o si lo repite, pero lo que los niños necesitan como madres son mujeres adultas. Que jueguen o no jueguen (esto ya es mío, no del continuum). Hay teorías para todos los gustos y creo que más que la teoría es cómo vivimos en la realidad. Si yo estoy pendiente de mi hija pero con ese estrés de tengo que hacerlo así, tengo que, tengo que... nos vamos cargando de culpabilidad, hagamos lo que hagamos. Si lees a la de cómo educar sin gritos amenazas ni castigos (nunca me acuerdo del nombre), le da la vuelta a esta teoría de la atención... ya te digo, hay para todos los gustos. Yo creo que es mejor mirarse a una misma porque al final vamos a ser las madres que podamos ser.

Yo a veces veo que sí, que hay padres que no dejan jugar a sus hijos, que se convierten en los dinamizadores de ellos, siempre pendientes de vamos a jugar a esto o lo otro... qué estrés para el niño y para la madre, la verdad. Sobre todo porque normalmente lo veo desde esas ganas de hacerlo "bien", de estar pendientes... y no se dan cuenta de lo que asfixia que no te dejen ni aburrirte!!! (que el aburrimiento es algo muy sano, de ahí pueden salir grandes ideas ;) ) Esto lo digo por niños más grandes, sobre todo.

Yo he jugado mucho con mis hijos (sobre todo con la mayor). He salido del trabajo a las 3 y tal como la recogía mis tardes eran para ella, desde el disfrute. Si tenía que hacer algo, pues lo hacía, con ella (cocinar, o recoger ropa... ella encantada). a los tres, cuando empezó el cole, pues ya en el parque me quedé ahí, yo sola, y ella jugando con otros niños... dura tan poco!!!!!!!! No me arrepiento de haber hecho lo que me salía del alma porque lo disfrutamos muchísimo las dos.

Nació el pequeño y yo he tenido varios problemas personales, estoy menos para juegos (según qué juegos). Ellos se lo pasan teta juntos desde bien pequeños y ví que mi papel cambiaba, por un lado porque ellos jugaban juntos y por otro porque yo misma no estaba tanto por jugar. Sí he seguido sentándome en el suelo con ellos, presente y disponible, pero no he jugado tanto. Si me apetece, juego, si no, pues les digo que no me apetece... Con el pequeño estoy desde las 12:30 del mediodía y lo mismo, me ayuda a la comida, leemos cuentos... estamos juntos. Si tengo algo urgente (trabajo desde casa) se lo digo y él se pone a hacer cosas solo. Lo entienden. Los niños entienden nuestras necesidades, pero hay que comunicarlas, si no es cuando se van creando "malentendidos" y nos reclaman más porque no saben qué leches nos pasa. Ven una contradicción entre lo que decimos, lo que hacemos y nuestra actitud  y no saben interpretarla.

Con dos años creo que es totalmente normal que demanden atención. A medida que crecen ellos van poniendo sus intereses en otras cosas.

Quiero decir, que si os apetece tiraros al suelo a jugar con vuestros hijos o incorporarlos a vuestras actividades, pues adelante. Que estáis jugando y estáis ya desconectando porque estáis saturadas o tenéis otras cosas, pues igual hay que buscar formas de ayuda, hablarlo con ellos...  Yo creo que lo que no hay que hacer es forzar situaciones, hacer cosas por miedo a que mi hijo sea más o menos independiente, o vaya a tener conductas... no sé si me explico. Por ejemplo, si me pongo a pintar con mis hijos, pues yo pinto y ellos puede ser que me miren simplemente o que se pongan a pintar ellos a su bola también, o puede ser que hagamos algo juntos entre los tres. Hay días para todo... y mejor no tener expectativas de lo que tiene que ser, ir día a día.

Yo, en plan teorías, de la gutman, me pillo lo de los 15 minutos al suelo, del continuum pues sí soy un poco madre planeta a ratos y no soy la dinamizadora de mis hijos, de la naomi Aldor (nunca me acuerdo), pues que los niños son niños y no vivimos en ninguna tribu, de jesper juul que los niños siempre colaboran (de forma directa o inversa), de jane nielsen, el buscar soluciones.... pero sobre todo, me miro a mí, y miro a mis hijos. Y tratar de buscar el equilibrio. Tanto la mayor (con la que muchos dirían que estuve demasiado pendiente) y el pequeño (con el que he jugado menos, pero ha estado integrado en mi vida) son niños independientes, sanos y muy felices. Yo no considero que tengan malas "conductas" . Eso sí, todos tenemos nuestros días en los que necesitamos más atención, otros días menos...

No sé si me he explicado...  que hay mucha actividad en casa ahora mismo y no me centro...


Editado por aurea21 - 25 Marzo 2012 a las 12:58pm
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  Citar Mint Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 25 Marzo 2012 a las 1:19pm
Parece que por lo que contáis Aurea21 y Abril31, vuestros hijos han ido demandando menos "dosis" de atención a medida que han ido creciendo, de forma natural, espontánea y sin alentarlos a que pasen ratitos solos, ¿no?
Mi hijo demanda atención y que juegue con él la mayor parte del tiempo, y las pocas veces que no lo hace porque ve que yo no estoy disponible, o bien se pone a llorar, o suele irse a otra habitación para estar fuera de mi vista y hacer alguna cosa que tiene prohibida (por ejemplo abrir la basura de los pañales y sacarlos). Alguna vez se pone a leer libros o a hacer algún puzzle mientras yo hago la comida, pero son contadas ocasiones.

Aurea21, a mí lo que me sale de mí es prestarle atención, porque además me lo paso bien con él, pero quizás como dice Naomi Aldort (ya que la has mencionado) me he convertido en su compañera de juegos, cuando lo mejor sería estar presente y observarle cuando él juega, pero sin participar en el juego. Aunque también entiendo que si nos lo pasamos bien los dos juntos participando en el juego, ¿por qué cambiarlo? Me queda la duda de si mi hijo evolucionará como los vuestros a medida que vaya creciendo, o seguirá con constantes demandas de atención.

En resumen, intentaré aplicar el sentido común (no tengo ese sentido muy desarrollado a veces!)
Mint, 3 años caminando juntos.
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feji Ver Desplegable
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  Citar feji Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 26 Marzo 2012 a las 6:17pm
Las teorías son teorías, y están bien ,nos aportan información interesante de los niños y adultos, pero en este mundo en el que vivimos nos falta la tribu como bien dice Laura Gutman, vivimos en pisos, a veces pequeños, tenemos pocos hijos, las madres a veces no tenemos recursos sociales, en fin es un poco complicado vivir como viven otros que tienen un entorno complentamente distinto al nuestro.
Yo como madre me gustaría que mi círculo social y de familias con niños fuera más amplio y accesible, pero no lo es y me cuesta mucho, pero aprovecho cada ocasión para que mi hija pueda relacionarse con otros niños y niñas y yo con otros adulto, así también entiendo que a falta de este entorno social enrriquecedor las niñas y niños necesiten una presencia constante, y como nosotras estamos pues se la ofrecemos, porque no es que nos necesiten solo a nosotras sino que igual no hay nadie más y necesitan compensar esa necesidad social, es una sociedad compleja esta en la que vivimos y lo que debía surjir como algo natural ahora se nos impone para buscar soluciones para afrontar la crianza desde una visión más fácil y natural.
cristina
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Roxy10 Ver Desplegable
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  Citar Roxy10 Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 27 Marzo 2012 a las 2:20pm
Hola chicas,

Yo creo que los niños tienen que saber que los padres hacen más cosas que jugar con ellos. Aunque siempre haciéndoles mucho caso. Yo no soy partidaria de estar sentada en el sofá y decirle que vaya a su habitación a jugar. Pero tampoco dejo mis tareas por atenderla. El 27 de abril hace 4 años pero desde que era bien pequeña cuando me veía en la plancha pues cogía la suya de juguete o las construcciones y se ponía al lado mío. Ella sabe que todos necesitamos espacio pero estamos cuando se nos necesita.

Si reclama de malas maneras hay que hablar con ellos e indicarles que sabes que se sienten tristes pero que tienes que hacer otras cosas.

Ánimo que sólo con interesarte es que lo estás haciendo bien.
Alba (27/04/2008) Mi niña mayor.
(07/2010) Una lucecita que nos acompaña.(7/06/2011) Sigues latiendo en nuestros corazones.
Bruno (26/04/2012) un campeón.
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Mint Ver Desplegable
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  Citar Mint Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 07 Abril 2012 a las 10:16am
Bueno, parece que poco a poco la demanda de atención es menos constante, y está empezando a comprender que hay momentos en los que no puedo salir de la cocina y él se pone a mi vista pero jugando con sus cosas. Y eso simplemente por haber dejado pasar un tiempo, sin darnos cuenta.
Mint, 3 años caminando juntos.
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hayat Ver Desplegable
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  Citar hayat Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 07 Abril 2012 a las 11:30am
luego os cuento mi experiencia y lo que he reflexionado despues de leeros, pero solo entro (estoy en el curro) para un pequeño apunte.
 
en el resto del mundo civilizado, la edad escolar empieza a lso 7 años (aqui tambien, pero van antes al cole).
eso significa que antes de los 7 van a la guarderia, preescolar, infantil o como se les llama en segun que pais, peeeero NO VAN AL COLE.
 
asi que si el libro es "en edad pre-escolar" no se trata de hasta los 2 -3 (como aqui) sino hasta los 7.
 
y como deciais, es un camino laaaaargo que dura años.
 
a los 2 "toca" querer mama, a los 7 "toca" quiero a mi amig@, a los 9 "toca" ahi mama quita que me das vergüenza.
 
y el camino???? con paciencia y cariño (como todo en esta vida). (luego sigo)
 
Bustro .... cuidate, te esperamos prontito para tomar un cafe. Cuando llegues, pasa sin llamar.
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girasols Ver Desplegable
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  Citar girasols Citar  ResponderRespuesta Enlace Directo a este Mensaje Escrito el: 07 Abril 2012 a las 1:48pm
Feji totalmente de acuerdo contigo.
Mint ¿Porqué no la pones a cocinar contigo? A los niños la cocina les suele gustar mucho.
La verdad que no hay soluciones mágicas, hay niños que se entretienen solos, otros que necesitan más a los padres.Hay padres que tienen familia y otros que viven en familias muy reducidas...así que depende del niño y las circunstancias, lo que está claro es que en grupo se entretienen más.  
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