http://www.crianzanatural.com

¿Mirando hacia ti o hacia el exterior? Cómo llevar a tu bebé

¿Mirando hacia ti o hacia el exterior? Cómo llevar a tu bebé

Dra. Evelin Kirkilionis

Forschungsgruppe Verhaltensbiologie des Menschen Freiburg (Alemania)

Los padres que llevan a sus bebés en bandolera, fular o mochila portabebés, les están proporcionando una sensación de seguridad. Los bebés pueden percibir a sus padres a través de casi todos sus sentidos. Pueden escuchar el latido de su corazón, sentir su calor, observar sus expresiones faciales, percibir su olor… El movimiento, por sí solo, ya les resulta especialmente tranquilizador. Y si, además, los bebés van sentados erguidos con las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, bien hacia arriba, sus padres, además, estarán poniendo en práctica una forma de prevención de la llamada displasia congénita de cadera. Para ello, no obstante, es necesario que los muslos del bebé formen como mínimo un ángulo recto, y preferiblemente algo más. De este modo, si el bebé va sentado a la cadera del portador o si es llevado de cara a él o ella, mantendrá la posición ideal para la maduración saludable de la articulación de la cadera. Si las piernas están flexionadas en un ángulo de más de 90 grados, (entre 100 y 110 grados) y separadas unos 90 grados, la cabeza del fémur encaja de forma óptima en el acetábulo (la parte cóncava de la articulación de la pelvis a la que se articula el fémur), favoreciendo el desarrollo saludable de la articulación de la cadera. Además, el bebé no permanece inmóvil. A través del movimiento de su portador, junto con sus propios movimientos, la articulación de la cadera del bebé recibe un estímulo constante, que favorece la circulación hacia estructuras que aún son cartilaginosas y propicia su maduración. En resumidas cuentas, este modo de llevar al bebé es una forma apropiada de prevenir la displasia de cadera.

Cuando se lleva el bebé mirando hacia el exterior, estos aspectos positivos desde el punto de vista anatómico se pierden. La postura de las piernas resulta poco favorable, ya que cuelgan hacia abajo, y puede que incluso se fuerze la articulación de la cadera al obligar a mantener las piernas estiradas. Podemos ver esto como algo especialmente crítico para el desarrollo de la articulación de la cadera, sobre todo en los primeros cuatro meses. Una posición estirada significa que la cabeza del fémur no encaja centrada en el acetábulo, lo que puede producir malformaciones.

Por si esto fuera poco, al llevar el bebé de este modo toda la postura de su torso resulta inadecuada. Si el bebé se sienta mirando hacia fuera en el portabebés, los tirantes echan sus hombros hacia atrás, provocando una postura demasiado erguida. En el peor de los casos, esta postura, en combinación con la posición estirada de la articulación de la cadera, fuerza la lordosis o curvatura lumbar. Además, el bebé no estará sentado sobre su pañal, sino que, más bien, el peso recaerá sobre el cartílago de la sínfisis púbica, la línea media de unión de los huesos de la pelvis. Esto significa que el peso del bebé recae sobre su entrepierna, lo que puede ser especialmente perjudicial para los varones ya que soportarán esa presión en los testículos.

Cuando el flujo de información es excesivo

Los bebés que van mirando hacia el exterior se ven confrontados a estímulos procedentes del entorno que no tienen modo de evitar si les resultan excesivos o molestos. Estos niños tampoco pueden leer las expresiones faciales de sus padres para ver cómo deben interpretar toda esa información. En caso de que esos estímulos sean molestos, no pueden mirar a la cara de sus padres para sentirse seguros de que todo sigue estando bien. Es verdad que los bebés llevados de este modo suelen estar muy excitados, despiertos y activos. Puede parecer que les gusta tener tantas cosas para ver. Pero nuestros pequeños aún tienen que aprender a distinguir la información importante de la que no lo es tanto, y también necesitan aprender a desconectar de los estímulos innecesarios. A menudo, la exposición a este flujo de información no termina en el momento justo, dado que los bebés no pueden protegerse de ello por sí mismos. Aunque los bebés, en esta posición, quieran apartar la mirada, no pueden hacerlo. Y por otra, los estímulos intensos pueden atraer y mantener su atención aunque sean excesivos para ellos.

Si se lleva al bebé de cara al portador, podrá apartarse de los estímulos excesivos cuando se canse de ellos. Además, la postura le permite relajar su cuerpo. Todo esto no es posible cuando los bebés van mirando hacia el exterior.

Hay muchas formas de llevar a tu bebé

¿Qué puedes hacer cuando tu pequeño quiere ver más mundo de lo que le permite la postura frontal habitual? Una posibilidad es llevarlo sentado a la cadera. El inconveniente es que esta postura puede cansar bastante al portador. Una buena alternativa puede ser llevar al bebé a la espalda, de manera que pueda observar el entorno por encima de los hombros del portador. Esto pocas veces es posible con los portabebés convencionales, pero se puede conseguir más fácilmente con un fular, una bandolera u otro sistema similar. En ambos casos, el desarrollo saludable de la articulación de la cadera está garantizado porque la posición de las piernas es equivalente a la de la posición frontal mirando hacia el portador. Además, la orientación hacia el cuerpo de los padres favorece el desarrollo del apego.

Mothering Magazine, n.º 137, julio-agosto de 2006.

COPYRIGHT 2006 Mothering Magazine

No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.

Traducción de E.García-Peña para Crianza Natural, publicada con el amable consentimiento de la Dra. Evelin Kirkilionis y de Mothering Magazine.

© De la traducción: Crianza Natural. Todos los derechos reservados. Este documento no puede ser reproducido, total o parcialmente, sin autorización expresa de Crianza Natural, y, en su caso, de los autores y traductores.



© 2003, Crianza Natural, S.L.