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Los forros lavables se adaptan bien a cualquier tipo de pañal. Están especialmente indicados para la noche y para cuando intuyes que tu bebé hará deposiciones.
El material permite que la humedad vaya en un sólo sentido: hacia el absorbente del pañal, no hacia la piel del bebé.
Son ideales para aquellos niños que no soportan estar húmedos, especialmente si se usan gasas, pañales plegados o doblados, de toalla, de algodón o bambú.
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