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Día de la No Violencia y la Paz

Edurne Estévez Bernal

Publicado el jueves, 21 de enero de 2016 en Educación y crianza


Desde 1964, cada 30 de enero se conmemora la muerte de Ghandi con la celebración del Día de la No Violencia y la Paz. Es una fecha para recordar, aun más si cabe, la necesidad de una educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los derechos humanos y, en definitiva, la convivencia en paz.

Cuando pensamos en "No Violencia", efectivamente suele venirnos a la cabeza Ghandi y su resistencia pacífica. Sin embargo, este concepto comporta mucho más, puesto que a diario nos encontramos con numerosas situaciones violentas, ya sea vividas directamente o como espectadores a través de internet o la televisión.

Como padres y madres este es un tema que nos preocupa profundamente. ¿Cómo van a poder mis hijos evitar todo esto? ¿Qué podemos esperar respecto a los niños criados con apego frente a las situaciones de violencia? Tal y como explica Maite Sánchez-Pinuaga, la agresividad es una pulsión fundamental en la vida humana, pero es la falta de autorregulación la que conduce a la destructividad. Por tanto, no se trata únicamente de cuidar a nuestros pequeños de la violencia externa, sino también de respetar sus ritmos, sus percepciones y sus emociones.

En palabras de la psicóloga Laura Perales Bermejo, "autorregulación es estar en contacto con uno mismo, saber lo que se siente, expresarlo, saber lo que se necesita". Laura desarrolla estas ideas de manera detallada cuando nos habla de frustración y límites. Todo esto nos lleva a la conclusión de que, en cuanto a la no violencia, no se trata solamente de proteger a nuestros hijos e hijas de lo que les llega de fuera, sino también procurarles una crianza lo suficientemente respetuosa como para que la destructividad no tenga lugar. Es decir, si queremos un mundo más pacífico y menos violento en el futuro, comencemos trabajando para ello en nuestros hogares, escuelas y comunidades.

Probablemente no será todo un camino de rosas. Hace tiempo corre por la red la carta de una maestra a unos padres preocupados escrita por Amy Murray, y que es excelente para ofrecer otro punto de vista (¡además de muy emotiva!). Sí, seguro que veremos agresiones de un niño a otro, pero si reflexionamos brevemente en torno al concepto de agresividad y autorregulación que comentábamos más arriba, quizás, además de ocuparnos del agredido, que es lo prioritario, podamos mirar al agresor con otros ojos. Y, sobre todo, con otra disposición. ¿Qué es lo que está ocurriendo para que este niño se relacione de esta manera?


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