Si aún no lo has hecho, suscríbete a nuestra web

Teléfonos de contacto:
936 452 369
649 413 479
Formulario de contacto

Ayudar a los niños a adaptarse a la vida con un nuevo bebé

Publicado el martes, 10 de septiembre de 2019. Revisado el miércoles, 27 de mayo de 2020.
Autor: Janet Lansbury
Tiempo medio de lectura: 7 minutos y 53 segundos

Acababa de aterrizar en Los Ángeles y estaba esperando en la cinta de recogida del equipaje cuando escuché una discusión. Me di la vuelta hacia la cinta de al lado y vi a una niña de tres o cuatro años vestida con un conjunto colorido: leggins con estampado brillante, camiseta a la última moda y unas gafas de sol color rosa como de estrella de cine. Parecía estar rebuscando algo en su mochila de lunares mientras su padre la miraba furioso. «Tienes que ser agradable. ¡Sé agradable con tu hermana!».

A varios metros de distancia estaba su madre, que también la miraba enfadada mientras sujetaba a la hermanita (de unos 12 meses de edad) en sus brazos. La niña mantuvo la compostura, pero evitó la mirada de sus padres. Parecía sola y vulnerable: una "niña problemática" alejada de su familia.

Si esta mini instantánea fuera típica de la dinámica familiar, es difícil imaginar que esta niña no sintiera resentimiento hacia su hermanita.

La llegada de un nuevo bebé es, a menudo, el cambio más dramático en la vida de un niño pequeño y, si esta transición no se gestiona con sensibilidad y empatía, algunos niños tendrán dificultades para recuperar el equilibrio. Están en juego las relaciones saludables de nuestros hijos con sus padres y hermanos, así como su sentido de la seguridad y autoestima.

Aquí indicamos algunos puntos clave a tener en cuenta durante este desafiante ajuste:

1. Ten expectativas razonables.

Un nuevo bebé supone un importante cambio en la dinámica familiar. No importa cuánto haya deseado el niño mayor un hermanito o hermanita, la realidad es que este cambio, en lo que respecta a la atención y el afecto de los padres, se siente como una pérdida. Los niños a menudo sienten dolor, tristeza y, a veces, rabia o culpa, pero sobre todo tienen miedo de perder el amor de sus padres. Abrumados por esta mezcla tumultuosa de emociones, que son casi imposibles de entender (y, mucho menos, de expresar) para los niños, reflejan su dolor a través de conductas irritantes que a veces son agresivas. Los cambios de humor pueden ser extremos.

Los padres pueden sorprenderse al descubrir en su hija una faceta desagradable que ignoraban que existiera, especialmente si esperaban que fuera una hermana mayor cariñosa y servicial durante este ajuste. Estos comportamientos sacan de sus casillas a los padres; sin embargo, dado que la niña está experimentando una crisis emocional, necesita más que nunca estar segura del amor y la empatía de sus padres.

2. Anima a los niños a expresar sus sentimientos.

Existen algunas formas en que los padres pueden ayudar a los niños a expresar sus sentimientos de una manera sana:

  • Cuando los niños interactúan con el bebé, besándolo o acariciándolo con demasiada fuerza o saltando sobre la cama junto a él, tras haber establecido con calma pero con firmeza el límite ("No puedo dejarte ..."), el padre puede preguntar: "¿Te sientes molesta con el bebé en este momento? ¿Te molesta que el bebé esté aquí? Las hermanas mayores se sienten así a menudo. Te puedo ayudar a bajar de la cama. Me encantaría que te sentaras en mis piernas o saltases en el suelo junto a mí".
  • De manera casual, plantea el tema de los sentimientos negativos con la mayor frecuencia posible: "Ser la hermana mayor es muy difícil a veces. Es normal enfadarse con el bebé o con mamá o papá, sentirse triste, preocuparse o simplemente enfadarse sin saber por qué. Si sientes alguna de esas cosas quiero que sepas que siempre lo entenderé, te quiero y quiero ayudarte".

    Puede que parezca ilógico sugerirle estos sentimientos a tu hijo (¿no le animaré a sentirse mal con el bebé?). Lo cierto es que cuanto más abiertamente puedas aceptar, reconocer e incluso acoger los pensamientos y emociones negativas de tu hijo, más espacio dejarás en tus hijos para que puedan formar un vínculo de verdadero cariño entre hermanos.

3. ¿Pero por qué mencionar lo negativo cuando mi hijo parece estar bien?

Algunos niños parecen adaptarse bien a la vida con el nuevo bebé. ¿Por qué deberíamos proyectar problemas que no existen? En mi opinión, los niños que parecen aceptar y tolerar más este gran cambio de vida necesitan aun más aliento para expresar sentimientos negativos que aquellos que los manifiestan abiertamente. No importa cuán positivo sea cualquier cambio, también hay elementos de miedo y pérdida. Nos pasa a todos. Si estos sentimientos no son abordados y expresados, se interiorizan. Es posible que tengas un niño que mantenga un buen comportamiento, pero es probable que esté sufriendo por dentro.

4. Evita los comentarios que generen culpa.

Cuando los padres esperan al bebé número dos, los amigos y familiares a menudo le comentan a la primogénita: "¡Oooh, tendrás muchas ganas de ser la hermana mayor!" Entonces ya comienza a notar que ser la hermana mayor no es lo que esperaba. Siente que el foco de atención de los demás se aleja de ella. Su futuro es incierto y puede que empeore. Necesita que alguien comprenda su dolor y pueda asegurarle que sus sentimientos contradictorios (especialmente los negativos) son perfectamente válidos. De lo contrario, es posible que interiorice esos sentimientos.

5. No juzgues.

Una vez más, se trata de ajustar nuestras expectativas y comprender que los comportamientos que nos crispan son la manifestación del dolor y la confusión de nuestro hijo. Cuando etiquetamos un comportamiento como "desagradable" o "malo", los niños lo entienden como un juicio personal. No es solo el comportamiento lo que es malo, ellos mismos son malos. Cuando las personas en quienes más confían y necesitan en el mundo les dicen que «están siendo malos", lo creen y se rechazan profundamente.

6. Reduce la tensión al no angustiarte por pequeñeces.

Los segundos hijos nacen en un ambiente muy diferente al de sus hermanos mayores. Tener un hermano mayor es emocionante. Así que asúmelo tanto como sea posible. Deja que todo sea más ruidoso y más caótico, y que haya más interrupciones en el tiempo de juego del bebé. Deja que la hermana mayor le quite los juguetes al bebé cuando están "jugando juntos", siempre que sea físicamente seguro. Comprende que se trata de un impulso poderoso y simbólico de la rivalidad que siente la niña mayor. A la mayoría de los bebés no les importa que les quiten los juguetes a menos que lo hagan sus padres. De hecho, esa es la forma en que "juegan" con otro niño. Cuanto menos te concentres en estos comportamientos inofensivos, menos ganas de repetirlos tendrá el niño mayor.

7. Comprende la necesidad de confianza y autonomía de tu hijo.

Pídele ayuda siempre que sea posible, especialmente con respecto al cuidado del bebé. Cuando las emociones de los niños están fuera de control, las oportunidades de sentirse autónomo tienen un efecto calmante. Pero tampoco te decepciones si tu hija se niega, porque decir "no" también es una forma de sentirse autónoma.

8. Tiempo a solas.

Los períodos de tiempo a solas con los hijos son una necesidad, pero tanto para el bebé como para el niño mayor se trata de calidad, no de cantidad. Reserva al menos 20 minutos al día para estar completamente presente y centrado en tu hijo mayor (lo que puede significar que se tenga que acostar al bebé algo más temprano). Así, cuando necesites concentrarte en el bebé y tu hijo proteste, puedes decirle tranquilamente: "Veo lo que te disgusta que tenga que dar de comer al bebé. Esto es muy difícil para ti, lo sé. Estoy deseando que llegue el momento de estar juntos esta noche, cuando el bebé ya esté durmiendo. Piensa en qué quieres que hagamos juntos».

9. Fomenta el juego independiente del bebé.

Un bebé que puede entretenerse por sí mismo es una bendición mayor aún cuando es el segundo, porque su juego independiente crea oportunidades para que los padres estén disponibles para el niño mayor sin que el bebé esté siempre entre ellos. Proporciona un espacio de juego seguro y cerrado (una cuna o un parque está bien para los primeros meses), para que el bebé no necesite supervisión constante. Es probable que tu niño necesite esta frontera, porque el impulso de poner a prueba a los padres molestando al bebé puede ser fuerte.

10. Respeta la necesidad continua que tus hijos tienen de límites fijados por unos padres tranquilos y cuidadosos que estén "de su lado".

Aunque el cansancio extremo o la culpa nos pueden llevar a reducir los límites durante este período de transición y confusión emocional, nuestros niños necesitan el amor y la seguridad de nuestros límites ahora más que nunca. Necesitarán que les demos pautas prácticas, como: "No quiero que toques al bebé cuando estés de mal humor", y opciones como: "Puedes quedarte a mi lado tranquilamente mientras acuesto al bebé o puedes jugar en tu habitación". A veces necesitarán que los sigamos con cuidado pero conteniéndolos físicamente o sacándolos de las situaciones. Lo más importante es que necesitarán que intervengamos antes de perder los nervios o pensar que "son malos" con toda la confianza, calma, paciencia y empatía que podemos reunir.


Sobre Janet Lansbury
Janet Lansbury, ex actriz y modelo, comenzó su pasión por la educación de madres y padres cuando ella misma se convirtió en madre y buscó la orientación de la experta infantil Magda Gerber para luego formase con ella profesionalmente. Durante los últimos 20 años, Janet ha impartido clases de crianza en RIE (Resources for Infant Educarers) en Los Ángeles, de la cual forma parte de la junta directiva, ha presentado numerosas conferencias sobre primera infancia y ha escrito diferentes artículos sobre el tema.

En la actualidad ofrece su apoyo a cientos de miles de padres en todo el mundo a través de su sitio web JanetLansbury.com, compartiendo ideas obtenidas a través de sus clases de crianza y experiencias personales como madre de tres hijos. Janet alienta a los padres y profesionales del cuidado infantil a percibir a los bebés como seres humanos únicos y capaces con habilidades naturales para aprender sin que se les enseñe, para desarrollar habilidades motoras y cognitivas, comunicar, enfrentarse a los retos de su edad, a iniciar y dirigir juegos independientes por períodos prolongados, y mucho más.

Es autora del libro Hacia otro nivel de cuidado.

Documentos de Janet Lansbury publicados en Crianza Natural

Compártelo:

© 2003-2020. Crianza Natural, S.L. Todos los derechos reservados. Este documento no puede ser reproducido por ningún medio, total o parcialmente, sin autorización expresa de Crianza Natural, y, en su caso, de los autores y traductores.