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Publicado el viernes, 23 de agosto de 2019. Revisado el viernes, 23 de agosto de 2019.
Autor: Bobby Ghahery
Tiempo medio de lectura: 5 minutos y 59 segundos
El corte del frenillo lingual es una intervención muy eficaz para la mayoría de los bebés con anquiloglosia. Sin embargo, existen numerosas razones por las que una intervención inicial de corte de frenillo lingual (frenectomía lingual) puede no mejorar los posibles problemas de lactancia:
En este artículo trataré sobre este último punto. La mayoría de los médicos no han oído hablar del frenillo labial superior (FLS). Aunque casi todo el mundo tiene un frenillo en el labio superior, solo se considera que se tiene frenillo cuando este restringe la función del labio.
He hablado anteriormente sobre la importancia de que el labio superior se deslice notablemente hacia afuera durante el agarre, cuando mostré los diversos estudios con ecografías que evidenciaban el movimiento apropiado para la lactancia materna. El movimiento normal de lactancia se alcanza mejor cuando el bebé puede abrir la boca ampliamente. A su vez, se consigue una mejor apertura amplia cuando el bebé es capaz de deslizar el labio superior hacia afuera, permitiendo que la parte interna húmeda del labio (en lugar de la parte externa seca) haga contacto con el pecho. Con esto se consigue un mejor sellado, que es el primer paso para generar el vacío necesario para la lactancia materna. Cuando un FLS central tira del labio hacia abajo, este movimiento de eversión se ve impedido. Como consecuencia, la apertura de la boca es menor, lo que obliga al bebé a adoptar una posición más superficial en el pecho, ocasionando multitud de problemas.
El frenillo labial superior puede afectar a la capacidad de eversión del bebé de varias maneras. En primer lugar, obviamente, cuanto más corto y tirante es el frenillo, más incómodo le resulta al bebé deslizar ese labio hacia afuera, aunque su madre le ayude con la mano. He visto frecuentemente como un bebé con FLS trata de mamar mientras su madre intenta deslizar el labio hacia arriba. Momentos después, el bebé se suelta del pecho completamente o se engancha brevemente a la superficie de la piel hasta que el labio retrocede a la posición que le es más cómoda. Las mamás se quejan a menudo de lo frustrante que es tener que estar moviendo continuamente el labio hacia arriba.
La segunda manera en la que un FLS afecta a la lactancia materna tiene que ver con la flexibilidad muscular. Para abrir ampliamente la boca, un bebé sin FLS sube el labio superior hacia la nariz. En caso de FLS, el labio se enrolla hacia adentro de forma natural y el músculo que rodea los labios (músculo orbicularis oris) no puede subir hacia la nariz. Este movimiento supone una enorme tensión en el músculo labial. Puedes intentarlo tú misma. Primero, abre la boca tanto como puedas. Ahora, mete el labio superior hacia adentro e intenta a la vez abrir mucho la boca y compara. Notarás una gran tensión en el labio (y no tienes FLS). Un bebé no puede lograr una apertura amplia si el labio está tenso.
Es importante considerar que no hay estudios revisados que demuestren la eficacia de cortar un FLS cuando afecta a la lactancia materna. Si bien existen clasificaciones objetivas cualitativas para calificar la gravedad de un problema de lactancia materna en relación al frenillo sublingual, no existen tales clasificaciones para el FLS. Muchos médicos y asesoras de lactancia lo saben y defienden que el FLS no debe cortarse. Por supuesto, disiento.
Mi objetivo es conseguir que todos los que participan en la mejora de la lactancia materna tengan una visión completa y utilicen un enfoque práctico, en combinación con el conocimiento sobre anatomía. Muchos de nosotros sabemos cómo debe ser un agarre ideal y la eversión del labio superior es parte de ese agarre ideal. Si un problema anatómico limita la capacidad para formar ese agarre adecuado y existe una intervención sencilla que mejora esa capacidad, sostengo que debería realizarse. Con el tiempo dispondremos de más datos, pero no puedo permitir que la falta de datos paralice el tratamiento de los bebés y las madres que necesitan ayuda en la a día de hoy.
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El Dr. Bobby Ghaheri es otorrinolaringólogo y cirujano, y es uno de los pioneros en el tratamiento de frenillos mediante láser.
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