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Compraventa de leche materna

Publicado el lunes, 26 de agosto de 2019. Revisado el lunes, 26 de agosto de 2019.
Autor: Liz Torres Almeida
Tiempo medio de lectura: 4 minutos y 41 segundos

Los nuevos tiempos traen de la mano nuevas reflexiones. Los últimos años han sido buenos, esperanzadores al menos, en lo que respecta a la lactancia materna. Las voces lactivistas se oyen con fuerza, ya nadie duda de que la leche materna es el alimento apropiado para cualquier cría mamífera; la de su madre en primera instancia o la de otra madre de su misma especie, como segunda opción. Así las cosas, la donación informal de leche materna es una tendencia en alza, si bien es cierto que no es nada nuevo. Siempre han existido madres que han amamantado o donado su leche a aquellas criaturas que la pudieran necesitar.

Por otra parte, en una sociedad capitalista y liberal como la nuestra, cualquier bien es susceptible de ser monetizado. Algunas leyes protegen según qué bienes en según qué sociedades. Por ejemplo, en España no se puede vender sangre ni acceder a la gestación subrogada, pero en EEUU sí. También es cierto que ‘hecha la ley, hecha la trampa’, motivo por el que empresas dedicadas a la reproducción humana, ante el impedimento legal de comprar gametos, cubren económicamente las molestias derivadas de su donación, en una suerte de apaño que ronda los mil euros la hormonación y extracción de óvulos en la mujer y los cincuenta euros la paja masculina. Tampoco la ilegalidad española de la gestación subrogada ha conseguido ponerle puertas al campo, existiendo cada vez más familias formadas a partir de este modelo reproductivo.

¿Qué sucede con las familias que, debido a modelos familiares distintos a la maternidad biológica, por enfermedad o secuelas de enfermedades, o por dificultades insalvables en la lactancia, quieren ofrecer a su bebé leche materna de otra madre? Tal vez algunas querrían comprarla y quizá algunas querrían venderla. Lo que viene a ser un nicho de mercado.

Lo cierto es que podríamos considerar que tanto la donación como la compraventa de leche materna entraña algunos riesgos potenciales. La leche puede contener virus, como el VIH, bacterias patógenas, BPA, drogas ilegales o medicamentos. En los bancos de leche institucionales, la leche donada es analizada y pasteurizada. En la donación informal o venta de leche materna, se pueden tomar este tipo de precauciones (que complican y encarecen el proceso) o se puede hacer un acto de fe. Cuanto más desconocida es la persona, mayor tendrá que ser nuestra fe en ella. Obviamente, la cosa se complica cuando entra en la ecuación el interés económico.

La Academy of Breastfeeding Medicine (ABM) recomienda conocer a la productora de la leche (y su estilo de vida), realizar a la leche los análisis pertinentes y someterla a una pasteurización casera, aún a costa de neutralizar algunas de las propiedades de la leche cruda. A su vez, la ABM invita a la reflexión sobre los beneficios de ofrecer leche materna frente a los riesgos de la falta de control sobre esa leche.

Podemos hablar de algunas precauciones a considerar. Por ejemplo, una circunstancia que parece tranquilizar a las madres receptoras es saber que la proveedora también dona su leche a un banco oficial, de manera que tenga alguna garantía de idoneidad. También podemos asegurarnos de que las proveedoras conocen la manera adecuada de extraer, almacenar y transportar la leche, a fin de evitar contaminaciones perjudiciales en el proceso.

Sin embargo, no podemos equiparar la donación de leche materna a la compraventa de la misma. Sería pecar de ingenuas. Dejando de lado aspectos morales, que cada una lleva los suyos, lo cierto es que en todo mercado donde intervenga el ánimo de lucro puede darse una prevalencia de este sobre la honestidad del producto. Cuando te van a vender leche materna el precio no se fija por la calidad de esta leche, que no hay manera de demostrar sin análisis muy específicos. El precio se fija por el volumen de leche a entregar. De la misma manera que en otros mercados de los márgenes, como en el de la droga se corta la cocaína con cualquier otro polvo blanco para obtener un mayor beneficio, cortar la leche es tan sencillo como añadirle agua del grifo. No sabemos la circunstancia de la mujer que nos está vendiendo la leche y si existe detrás alguna motivación desesperada en este mundo desigual. El caso es que está en juego que a una criatura se le alimente con un producto nutricionalmente correcto o, por el contrario, con un producto adulterado. Tampoco podemos ignorar la parte ética. Puede que una madre que necesite dinero no vaya a cortar la leche que nos venda, pero puede que se someta a extracciones abusivas, a costa de su salud y la de su propio bebé. No sería nada nuevo, puesto que existen registros históricos sobre la malnutrición y mortalidad infantil particularmente elevada entre los hijos biológicos de las nodrizas que por esclavitud o necesidad amamantaban a los hijos de las ricas.

Vender leche materna o cualquier otro bien o capacidad es un ejercicio de libertad individual en un contexto capitalista donde el dinero nos es escandalosamente necesario. Como en todo, debería ser un ejercicio de libertad individual sometido a la ética por la parte productora y por la parte consumidora. Hace falta reflexionar sobre este intercambio y, si queremos comprar leche, tendremos que poner el cuidado y la atención necesaria para que todas las criaturas obtengan la mejor calidad en sus lactancias.

Fuentes:

  • http://milkgenomics.org/article/human-milk-sharing-evolutionary-insights-and-modern-risks/?fbclid=IwAR22Q6tL79oH45ILwkthATW5GYQ6NTb7qwpSq4PlDg8di0ay4ookscieoac
  • https://www.liebertpub.com/doi/pdf/10.1089/bfm.2017.29064.nks

Sobre Liz Torres Almeida
Liz Torres Almeida es psicóloga, sexóloga y madre de dos niños.

Documentos de Liz Torres Almeida publicados en Crianza Natural

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