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Deja de entretener a tu hijo en tres pasos

Publicado el jueves, 22 de agosto de 2019. Revisado el jueves, 22 de agosto de 2019.
Autor: Janet Lansbury
Tiempo medio de lectura: 6 minutos y 20 segundos

"¿Cómo puedo lograr que mi hijo de 2 años y medio sea más independiente? Él es mi cómplice, mi compañero de batallas, y disfrutamos totalmente de la compañía de los demás. Dicho esto, parece incapaz de hacer cualquier cosa sin tenerme a su lado y, sinceramente, llega a ser un poco frustrante. ¿Estoy pidiendo demasiado para la etapa del desarrollo en que se encuentra?"

Me pongo a su altura y le digo que mamá necesita hacer alguna tarea y que puede aprovechar para jugar; que cuando yo termine jugaré con él. Llega al punto de desesperarse por mi atención y pregunta continuamente por qué no puedo jugar, o dice: «Mamá, juega conmigo. Mamá, cuándo vas a poder jugar, etc». Siento que al final tendré que adoptar un enfoque más estricto e imponer un «tiempo de juego independiente» cada día para que finalmente aprenda a jugar solo.» - Mamá preocupada.

¡Ay, la trampa del entretenimiento! Es muy fácil que los padres cariñosos caigan en ella, especialmente con el primogénito. Sin duda, ese habría sido el camino que hubiera tomado por mí misma si mi bebé no me hubiera enviado un mensaje profundo y fundamental en nuestra primera clase RIE (Parent/Infant Guidance Class).

Durante los primeros tres meses de vida de mi hija la había entretenido sin parar, asumiendo que era mi deber ocuparme de ella en todo momento con alguna actividad mientras ella permanecía más bien pasiva (que pensaba que era todo lo que podía hacer). Luego, aceptando la sugerencia de mi instructor, la puse de espaldas sobre una manta en el suelo y, para mi sorpresa, estuvo perfectamente, contenta durante las dos horas que duró la clase.

El mensaje de mi hija no pudo haber sido más claro: Por favor, deja de ocupar mi mente constantemente, mamá. Necesito un poco de tiempo para pensar.

Dar el enorme paso de pararme a observar a mi bebé fue el pasaporte a una emocionante aventura, porque pude comenzar a conocer a mi hija y a disfrutar de ella, a la vez que presenciaba los beneficios físicos, cognitivos, creativos y terapéuticos de su juego.

Pero incluso si captamos el mensaje de confiar en nuestros bebés para dejarles «ser» y que puedan demostrarnos que son aprendices capaces y activos, la etapa de niño pequeño supone, por completo, un nuevo desafío. Los niños pequeños pasan por un momento en que les interesa ganar independencia y descubrir su poder. Se supone que deben presionar hasta que encuentren nuestros límites, probando qué y cuánto nos hacen saltar. No están siendo «malos», solo estan haciendo lo que deben hacer.

Así, las demandas normales en esta edad de nuestro niño pueden llevarnos a concluir: «¡Está claro que mi hijo me necesita desesperadamente y no puede jugar solo!». Como padres, también podemos resistir nuestras propias necesidades y deseos por querer evitar una confrontación con las fuertes emociones de nuestro niño. Sea como sea, podemos acabar por lograr que nuestros niños «desaprendan» a jugar.

Estos son algunos pasos clave para liberar a los niños (y a nosotros mismos) de las dependencias de juego y entretenimiento:

1. Descubre cómo jugar juntos de forma menos intrusiva.

Un dato poco conocido: Cuando nos sentamos en silencio mientras nuestros hijos juegan y nos mostramos pasivos, pero receptivos y atentos, se sienten tan satisfechos con nuestra compañía (si no más) que cuando participamos activamente. Es una experiencia profundamente valiosa, que los niños capten nuestro interés sin tener que pedirlo o esforzarse por conseguirlo. Nuestro aprecio es palpable sin tener que elogiar.

Cuando los adultos juegan con niños en el sentido convencional, casi siempre terminamos dirigiendo, dominando o al menos alterando el curso de la acción de alguna manera. También tendemos a "enganchar" a los niños a nuestra intervención, lo que hace que su transición al juego en solitario sea un concepto más difícil, casi extraño.

Aprender a ser un "seguidor" del juego en lugar de un compañero de juegos requiere práctica, implica observación sensible, apertura de mente, aceptación y, sobre todo, moderación (especialmente para aquellos más inclinados a hacer que a mirar). Pero una vez que lo logramos, es una experiencia increíblemente satisfactoria y relajante, al estilo zen.

¿Cuándo y cómo debemos actuar para no interrumpir el juego autodirigido?

Solo tenemos que prestar atención a las señales de nuestros hijos, confiando en que ellos mismos nos pedirán interacción, generalmente mirándonos o expresándolo verbalmente. Luego respondemos narrando o "transmitiendo" de forma clara.

Por ejemplo, supongamos que nuestro hijo apila bloques y estos caen. Si no nos mira, probablemente sea mejor no decir nada asumiendo que no hay ningún problema. Si nos mira, o tal vez le oímos quejarse, entonces narraríamos (o "transmitiríamos"): «He visto que cuando has intentado poner arriba el bloque rojo, los verdes y azules se han caído».

¿Qué pasa si mi hijo pide ayuda?

Nunca niegues la ayuda, pero haz muchas preguntas y ayuda lo menos posible. Usando el ejemplo de la torre de bloques, puedes acercarte a tu hijo y preguntar:

- ¿Qué intentas hacer?
- Quiero hacer una torre.
- Tienes los bloques azul y amarillo apilados aquí, ¿qué bloque vas a poner ahora?
- Ese.
- Vale, a ver cómo colocas ese verde encima del amarillo...

Generalmente, este tipo de apoyo es toda la ayuda que necesitan los niños.

2. Establece límites con confianza, honestidad y respeto.

«Siento que al final tendré que adoptar un enfoque más estricto y tendré que imponer un "tiempo de juego independiente" cada día para que finalmente aprenda a jugar solo.»

Si fuera posible forzar el juego independiente, sería una derrota. Jugar no es jugar si no se elige. Pero nos corresponde a nosotros renunciar a nuestro puesto de director de entretenimiento y dedicarnos a nuestras cosas, y no veo nada de «estricto» en ello. El niño que se queja, «mamá juega conmigo. Mamá, ¿cuándo puedes jugar?» solo está haciendo lo que debe: buscando una respuesta directa sobre nuestros límites. Por su parte, nuestro papel es:

  • Sé clara y confía en el proyecto: "Voy a hacer algunas cosas en la cocina" (Recuerda, nuestros hijos no pueden sentirse cómodos si nos separamos a menos que nosotros mismos estemos cómodos).
  • Ofrece una opción, si es posible: "¿Te gustaría ayudarme a preparar la cena o vas a jugar en tu habitación?"
  • Reconoce sus sentimientos y deseos: "Sé que quieres que sigamos jugando, veo lo triste que estás. Podemos retomarlo después de cenar".
  • Plantea horarios de rutina para el juego independiente para que tu hijo acepte mejor la separación.
  • Proporciona a tu hijo un espacio 100% seguro y juguetes u objetos que permitan el juego libre.

3. Fomenta que el juego sea lo más activo posible.

Cuanto más tiempo pasan los niños en modo pasivo-receptivo, menos cómodos y eficaces se sentirán al jugar de forma independiente. Así que...

  • Evita las pantallas o que limita su uso al mínimo.
  • Ofrece juguetes y objetos sencillos que contribuyan a un juego más activo y creativo.
  • En vez de ofrecer actividades de juego específicas, espera a que los niños inventen su propio juego.
  • No tengas miedo al aburrimiento.
  • Deja que lo que los niños decidan cuándo (o cuándo no) es suficiente.

Recuerda estas reglas de oro de la crianza de los hijos:

Cuanto más hacemos (o cuanto más hacen los juguetes)...

  • menos hace nuestro hijo.
  • más cree nuestro hijo que debemos (o deben los juguetes) hacer por él.
  • menos se siente seguro de sí mismo, capaz, creativo y realizado.

Artículo traducido con permiso de Janet Lansbury


Sobre Janet Lansbury
Janet Lansbury, ex actriz y modelo, comenzó su pasión por la educación de madres y padres cuando ella misma se convirtió en madre y buscó la orientación de la experta infantil Magda Gerber para luego formase con ella profesionalmente. Durante los últimos 20 años, Janet ha impartido clases de crianza en RIE (Resources for Infant Educarers) en Los Ángeles, de la cual forma parte de la junta directiva, ha presentado numerosas conferencias sobre primera infancia y ha escrito diferentes artículos sobre el tema.

En la actualidad ofrece su apoyo a cientos de miles de padres en todo el mundo a través de su sitio web JanetLansbury.com, compartiendo ideas obtenidas a través de sus clases de crianza y experiencias personales como madre de tres hijos. Janet alienta a los padres y profesionales del cuidado infantil a percibir a los bebés como seres humanos únicos y capaces con habilidades naturales para aprender sin que se les enseñe, para desarrollar habilidades motoras y cognitivas, comunicar, enfrentarse a los retos de su edad, a iniciar y dirigir juegos independientes por períodos prolongados, y mucho más.

Es autora del libro Hacia otro nivel de cuidado.

Documentos de Janet Lansbury publicados en Crianza Natural

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