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Cómo lograr que tu hijo te escuche

Publicado el viernes, 13 de septiembre de 2019. Revisado el miércoles, 27 de mayo de 2020.
Autor: Laura Markham
Tiempo medio de lectura: 5 minutos y 58 segundos

Una de las preguntas que más frecuentemente oigo formular a los padres es: ¿Cómo puedo lograr que mi hijo ME ESCUCHE?

Los niños tienen muchas cosas en la cabeza, desde el examen de historia hasta el partido de fútbol, pasando por el nuevo juego para el ordenador. Los padres pueden aparecer muy abajo en su lista de preocupaciones. Además, con los cambios cerebrales a los seis años, y de nuevo a los doce, pueden sentirse abrumados por los estímulos externos y dejan de prestar atención. Incluso los niños pequeños están muy ocupados en su propio trabajo de lanzarse a explorar más allá de casa.

Así que los niños tienen otras cosas en que pensar. También tienen prioridades distintas, y no entienden por qué es tan importante darse un baño en ese preciso momento.

Por supuesto, los padres que me preguntan cómo lograr que su hijo escuche no se refieren literalmente al acto de escuchar. Se refieren a cómo lograr que su hijo asuma lo que le están diciendo y actúe en consecuencia. Se puede conseguir así.

1. No empieces a hablar hasta que tu hijo no te esté prestando atención.

Conecta ANTES de empezar a hablar. Es decir, no puedes ladrar órdenes en la puerta de su habitación y esperar conseguir algo.

En su lugar, acércate. Ponte a su nivel y tócalo de forma ligera. Observa lo que está haciendo y conecta con él haciendo un comentario al respecto: «¡Vaya, menudo tren!» Estudios sobre el cerebro han hallado que cuando nos sentimos conectados con otra persona, estamos más abiertos a su influencia, por lo que es más fácil que nos escuche. No significa que lo estés manipulando, estás reconociendo lo que es importante para él.

Espera hasta que levante la vista. Mírale a los ojos. Empieza a hablar en ese momento. Si no levanta la vista, intenta captar su atención preguntado "¿Puedo decirte algo?" Cuando levante la vista, empieza a hablar.

(No te sorprendas cuando tu hijo empiece a usar esta técnica para llamar tu atención antes de decirte algo y, si quieres que te siga escuchando, ¡tendrás que escucharle a su vez!).

2. No te repitas.

Si has preguntado una vez y no has recibido respuesta, no te repitas. Tu hijo no te está prestando atención. Vuelve al punto uno.

3. Usa menos palabras.

La mayoría diluimos el mensaje y perdemos la atención de nuestro hijo usando demasiadas palabras. Utiliza el menor número de palabras posible cuando des alguna orden.

4. Mira desde su punto de vista.

Si estás ocupada con algo que te gusta y tu pareja te manda dejar de hacerlo y ponerte a hacer otra cosa que no te resulta prioritaria, ¿cómo te sientes? ¿Podrías conectar con tu pareja? Tu hijo no tiene por qué compartir tus prioridades, se tiene que acomodar a tus necesidades. Y tú no tienes por qué compartir sus prioridades, pero será de gran ayuda que reconozcas sus ganas de seguir haciendo lo que está haciendo.

"Sé que es difícil dejar de jugar, cariño. Pero ahora necesito que..."

5. Facilita la cooperación.

Nadie quiere escuchar a alguien que está mandando. De hecho, dar órdenes estimula la resistencia. Piensa en cómo te sientes cuando alguien te manda. En su lugar, mantén un tono afectuoso. Cuando sea posible, da opciones.

"Es la hora del baño, cariño, ¿quieres ir ahora o en cinco minutos? ¿Dentro de cinco minutos, sin quejarte?" Si realmente necesitas algo AHORA, da una orden, pero mantén el tono afectuoso y la empatía: "Acordamos ir en cinco minutos, y ya han pasado cinco minutos. Ya sé que quieres quedarte jugando. Cuando seas mayor seguro que juegas durante toda la noche, ahora hay que ir a bañarse».

6. Mantén la calma.

Cuando nos enfadamos, los niños se sienten inseguros y entran en modo lucha o huida. En su esfuerzo de defenderse o de luchar, se vuelven MENOS predispuestos a escuchar y pierden de vista nuestro mensaje. Si tu prioridad es conseguir que todo el mundo entre en el coche, no pierdas el tiempo y la energía en decirles que no te escuchan y en más preguntas. Eso solo conducirá a que todo el mundo se enfade, incluida tú. Respira profundamente, ayuda a tu hija a encontrar el zapato que le falta y a preparar la mochila. Cuando ya estéis en el coche, puedes pedirles que te ayuden a pensar en maneras de salir de casa a tiempo.

7. Establece rutinas.

La mayor parte de la comunicación madre/padre-hijo consiste en regañar. Así que no es extraño que los niños no escuchen. Cuantas más rutinas tengan, menos sargento tendremos que ser. ¿Que tipo de rutinas? Hábitos, como los de antes de salir de casa hay que cepillarse los dientes, ir al baño, preparar la mochila, ponerse los zapatos, etc. Si le haces fotos mientras tu hijo hace esas tareas y las colocas en un pequeño cartel, aprenderá con el tiempo. Muéstrale cómo hacerlo. Adquirirá una nueva habilidad y tu papel se limitará a preguntar: «¿Qué más tienes que hacer antes de salir de casa?»

8. Escucha.

Si te quedas mirando al móvil mientras tu hijo te habla de su día, haces de modelo en la gestión de la comunicación familiar. Si realmente quieres que tu hijo te escuche, para de hacer lo que estés haciendo y escúchale. Son solo unos minutos. Empieza a hacerlo cuando sea un preescolar y, cuando sea un adolescente, seguirá dispuesto a hablar contigo. Te alegrarás de haberlo hecho.

9. Ojo a la capacidad de comprensión.

La mayoría de las veces, cuando los niños no "escuchan", simplemente es que no han sintonizado con nosotros. Pero si tu hijo parece incapaz de entender tus instrucciones una vez tras otra, puede tener un trastorno de procesamiento auditivo. Sigue los consejos anteriores y facilita a tu hijo instrucciones en varios pasos. Si estás preocupada, consulta con el pediatra para una posible derivación al audiólogo.

10. Reduce las órdenes a lo que realmente no es negociable.

Si trabajaras para alguien que te atormentase constantemente a base de órdenes, ¿sentirías que estás cooperando? No quieres que cada interacción con tus hijos sea una orden. Así que maximiza las interacciones positivas y amorosas, y minimiza las órdenes.

Sugerencia de crianza:

«Los niños que no escuchan, no responden o no obedecen son como mi kriptonita en la crianza. Puedo mantener la calma frente a muchas cosas, pero esto es lo más difícil. Esta semana, descubrí sin querer que mis hijos me hacen mucho más caso cuando les pido algo con una marioneta en la mano. Al principio pensé ¿QUÉ MAGIA ES ESTA?, pero al leer este artículo pude ver que la marioneta era mejor que yo en muchas cosas, la conexión antes de hablar, la calma, el compromiso de cooperación... ¡Básicamente solo tengo que trasladar la crianza a mi propia mano títere!» - Robin M.


Sobre Laura Markham
La Dra. Laura Markham es Psicóloga Clínica por la Universidad de Columbia y madre de dos hijos. Es la editora del portal AhaParenting.com y colaboradora habitual de otros sitios web sobre crianza.

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