Si aún no lo has hecho, suscríbete a nuestra web

Teléfonos de contacto:
936 452 369
649 413 479
Formulario de contacto

Lo que los profesionales no te contarán sobre la inducción al parto

Publicado el viernes, 13 de septiembre de 2019. Revisado el miércoles, 27 de mayo de 2020.
Autor: Liz Torres Almeida
Tiempo medio de lectura: 4 minutos y 28 segundos

No es raro escuchar que a una mujer se le induce el parto, bien sea por consejo médico (un bebé grande, un embarazo que se alarga...) o por elección personal (cuadrar planes, no pasar por el trabajo de parto...). Además, es habitual que se hable de ello entre fabulación e historias de terror, porque nos han contado que es muy peligroso que un bebé pase más tiempo en la barriga, cuando lo normal es parir entre la semana 37 y la 42 y nada más. Como si el embarazo tuviera fecha de caducidad. Tanto se oye que podría parecer que se tratara de una elección irrelevante, o conveniente, o incluso una de esas ventajas sobre la naturaleza que nos ofrece la ciencia, pero lo cierto es que es una intervención importante y se debe procurar que la mujer tenga en su mano información veraz sobre lo que una inducción significa y sus riesgos asociados, antes de su libre elección.

Por supuesto, existen razones de importancia para inducir un parto; casos en que los beneficios posibles superan los riesgos y que tienen una justificación médica indiscutible como, por ejemplo, movimientos reducidos, preeclampsia y otros problemas relacionados. Fuera de ahí, sí existe el cuestionamiento a tomarse a la ligera la inducción, puesto que no es inocua.

Los bebés en la barriga, al igual que después del nacimiento, se desarrollan a diferentes ritmos. Algunos están listos para nacer antes y otros mucho más tarde, igual que algunos andan a los diez meses y otros a los quince. El desarrollo no sucede en tiempos universales recogidos en los tratados médicos. Y junto con la preparación del bebé está el propio proceso de la madre, que con frecuencia olvidamos. Su cuerpo está diseñado para abrirse y traer su bebé al mundo. A medida que el momento se acerca, su cuello del útero se va borrando, va dilatándose, y el bebé se posiciona más abajo dispuesto para el viaje. Al contrario que en el nuestro, en el calendario de la naturaleza todo va exactamente como debe ir: a su tiempo. Meter prisa no vale de nada.

Somos demasiado impacientes, consecuencia del tiempo en que vivimos. ¿Cómo puede afectar al bebé inducir su nacimiento?

La inducción, generalmente, supone el primer paso de toda una cabalgata de intervenciones. Cuando se induce, se sufren contracciones mucho más dolorosas que las contracciones naturales. Así, muchas mujeres necesitan algo para aliviar el dolor, a menudo epidural. La epidural alivia el dolor, pero hace que el parto se ralentice. Como consecuencia, es necesario provocar aun más contracciones mediante oxitocina sintética, y el parto se convierte en un bucle que parece interminable, agotador para la madre y extremadamente difícil para el bebé, que sufre las mismas contracciones dolorosas sin anestesia.

Muchas veces la cosa no da más de sí. La madre no puede hacer frente a más y se observa sufrimiento fetal bajo esa locura de contracciones, así que acaba entrando a quirófano para una cesárea de emergencia, que tampoco es un camino de rosas; es una cirugía mayor con sus propios riesgos a corto y largo plazo.

¿Al aceptar una inducción se acaba siempre en cesárea? No, pero sí que es una apuesta bastante segura para un parto más largo y doloroso. También incrementa el riesgo de ruptura uterina, lo que tristemente significa mayores posibilidades de riesgo de muerte para madre y bebé. Las contracciones demasiado fuertes y prolongadas se relacionan con desprendimiento de placenta, rotura uterina, desgarros del cuello del útero, infección uterina, sangrado postparto excesivo y embolia del líquido amniótico.

Aun yendo todo bien, como el trabajo de parto se ralentiza y seguramente la monitorización deba ser continua (de modo que la mujer se verá atada a las correas), el movimiento libre conveniente para el parto no podrá realizarse, lo que aumenta la incomodidad e inefectividad de las contracciones, de la percepción de la mujer y del parto en general.

Por poner algunos datos objetivos, si nos fijamos en Reino Unido donde se induce uno de cada cuatro partos, cuando se induce el parto:

  • Casi dos tercios de las mujeres necesitan intervenciones adicionales para poder parir.
  • Aproximadamente, el 15 % acaban en parto instrumental (fórceps, ventosas...), con sus consiguientes riesgos.
  • El 22 % acaban en cesárea de urgencia.

Por su parte, en un importante estudio estadounidense se halló que "entre más de 7.800 mujeres que dieron a luz por primera vez, aquellas cuyo parto fue inducido tuvieron el doble de probabilidades de acabar en cesárea que las que se pusieron de parto de forma espontánea".

En España no se conoce la tasa de partos inducidos a nivel estatal, pero la Comunidad Valenciana sí ha facilitado estadísticas y es preocupante; la cifra de inducciones, superior al 32%, solo se ve sobrepasada a nivel europeo por la región belga de Valonia. Según la OMS, "ninguna región geográfica debe tener un índice de partos inducidos mayor al 10%".

¿Realmente es necesario asumir estos riesgos en tal cantidad de casos? El embarazo es un gran momento para introducirnos en el mayor dominio que nos convendría tener a las madres: la paciencia. Lástima que el sistema nos lo ponga tan difícil.

Fuentes:

  • https://loveparenting.org/2014/09/09/what-the-medical-professionals-wont-tell-you-about-induction/
  • https://www.elpartoesnuestro.es/blog/2012/09/22/induccion-al-parto
  • https://www.elpartoesnuestro.es/blog/2013/05/27/espana-se-encuentra-la-cabeza-de-europa-en-partos-instrumentales-solo-por-detras-de-irlanda-segun-el-informe-europeo-sobre-salud-perinatal-euro-peristat-2010
  • http://content.time.com/time/health/article/0,8599,2007754,00.html#ixzz1DX4dQ0Mg

Sobre Liz Torres Almeida
Liz Torres Almeida es psicóloga, sexóloga y madre de dos niños.

Documentos de Liz Torres Almeida publicados en Crianza Natural

Compártelo:

© 2003-2020. Crianza Natural, S.L. Todos los derechos reservados. Este documento no puede ser reproducido por ningún medio, total o parcialmente, sin autorización expresa de Crianza Natural, y, en su caso, de los autores y traductores.