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Lo que necesita una familia en el posparto

Publicado el jueves, 29 de agosto de 2019. Revisado el jueves, 29 de agosto de 2019.
Autor: Liz Torres Almeida
Tiempo medio de lectura: 5 minutos y 26 segundos

Cuando sabemos que una mujer está de parto, hay un impulso enorme por saber qué está pasando y, sobre todo, cuándo podremos ir a conocer al bebé. Queremos verlo, tocarlo, olerlo, nos lo pide la emoción del cuerpo. Hay familias a las que no les importa, incluso a quienes les entusiasma recibir las visitas de sus seres queridos en cuanto ha nacido el bebé, ya sea en el hospital o en casa. Otras, se ven en la obligación social por cortesía. De todas formas, es necesario respetar ese periodo de intimidad familiar antes de realizar la ansiada visita, ya se trate un periodo de cuatro horas o de dos semanas, y sería bueno considerar algunas cosas en relación a las necesidades de la familia:

  • En primer lugar, espera a recibir la invitación. En las semanas previas al nacimiento, se puede dejar claro a los futuros padres que estamos para ayudar en lo necesario, y que acudiremos raudos ante cualquier llamada. También se puede dejar un comentario recordándolo si ponen una foto en Facebook, o cuando envíen la noticia por Whatsapp. Y, entonces, esperemos la llamada sin ser pesados; pueden sentirse abrumados y forzados. Ya llegará la ocasión y así todo será mejor.
  • Cuando los padres te avisen de que es un buen momento para conocer al bebé piensa si por tu parte también es un buen momento. No vayas bajo ningún concepto si te encuentras enfermo o no muy bien, si crees que podrías estar incubando o recuperándote de una enfermedad y nunca expongas al bebé a químicos y olores fuertes, como humo de tabaco, cremas y perfumes.
  • Una vez llegue el momento de la visita, ni te retrases, ni te quedes demasiado rato. Tampoco lleves niños pequeños; no es el momento de añadir más estrés en forma de terremoto de dos años. Puede ser buena idea avisar por mensaje para evitar despertar al bebé al llamar a la puerta y, sobre todo, ofrecerte a llevar algo incluso si la mamá no te lo pide, como comida preparada. También puedes ofrecerte a realizar alguna tarea de casa, como recoger la ropa o fregar los platos, sin esperar a que te lo pidan, porque probablemente la familia se niegue.
  • Durante la visita, no fuerces la situación para que te dejen al bebé. Igual está dormido, o igual les parece demasiado pronto. Que salga de la familia, si no es esta vez, será la siguiente, y será desde el amor y no desde la presión. Amóldate a los deseos de la madre; ella y el bebé son uno, no porque ya haya parido es motivo para descuidarla. De hecho, es el momento donde el cuidado es más necesario porque su pecho es la casa del bebé. Escúchala si quiere hablarte del parto y, si no, no preguntes. Nada de consejos.

    Desde la perspectiva de la mamá, cuando una mujer está embarazada recibe muchas ofertas que se pueden resumir en «avísame si necesitas cualquier cosa cuando nazca el bebé». Nuestros amigos y familiares tienen la mejor intención, pero lo cierto es que no hay costumbre de prestar el tipo de ayuda que se necesita, que tiene menos que ver con acunar a un tierno recién nacido para que así la madre «descanse», y más con hacer las camas, poner coladas y fregar platos. No solo es cuestión de la expectativa distorsionada que pueda tener el entorno sobre lo que es ayudar en el posparto. También las mujeres echamos leña al mito de estar llevando maravillosamente bien la maternidad temprana, de poder con todo, de contar con un superhéroe por pareja y de que las montañas de tareas domésticas y las horas sin dormir de cansancio acumulado son solo gravilla en nuestro camino.

    Lo mejor es «echarle cara» porque, si nos quieren, nos costará poco, y a nosotras, superhembras con poderes mágicos, nos puede suponer la diferencia entre destrozarnos del todo o salir airosas de un posparto que siempre es agotador. Si eres demasiado pudorosa como para pedirlo directamente, ¡siempre puedes envíar el enlace a este artículo tan sugerente!
  • Si alguien va a visitarte, puedes aprovechar la ocasión para encargarle que pase por un súper a traerte algo de lo que necesitas. Así, no te has de enfrentar innecesariamente al caos comercial, puedes aprovechar para quedarte en casa sin necesidad de vestirte o parapetarte como si fueras de expedición a la selva, o salir después a dar un paseo más grato que los pasillos del súper. Siempre se necesita algo: papel higiénico, pañales, fruta o pan.
  • También se agradece que las visitas lleven algo ya preparado, que podáis comer cuando estéis demasiado cansados para cocinar. Si no son muy diestros, los congelados y las conservas son especialmente socorridas; no tengas miedo de pedirlo.
  • Lo ideal es ayudar con las tareas domésticas, ya sea doblar ropa o fregar platos. Seguro que hay millones de cosas por hacer, aunque sea escondidas por el pudor de no ser perfectamente limpia y eficaz cuando estás sosteniendo una vida las 24 horas del día. Siempre se puede recompensar el trabajo con lo más deseado por la visita: acunar al bebé mientras tú te das una larga ducha con doble dosis de mascarilla y placer.
  • Si tienes hijos mayores, puedes pedir a las visitas que los lleven una tarde al parque o a merendar. Los bebés se convierten en hijos mayores y también les quieren mucho, así que es buen momento para ejercer de tíos y tíos postizos amorosos escuchando risas, gritos y echando carreras mientras mamá y bebé se relajan en algo de silencio y paz.

Estas son las cosas que las familias recientes recuerdan y aprecian para siempre. Es fácil gastar dinero en regalos, pero los favores para el cuerpo y el alma marcan la diferencia. La familia y los amigos no saben exáctamente qué hacer, y en algunos casos pueden pensar que son algo entrometidos. Tampoco pueden dedicar 12 horas a ayudarte, pero seguro que disponen de un par. Si dejas que diez personas te ayuden durante un par de horas, tendrás el apoyo que realmente necesitas con un recién nacido en casa. Sería genial que todos practicáramos cómo pedir y proveer ayuda con claridad. No cuesta mucho y el resultado es sorprendente. ¡Otro día serás tú quien pueda fregarle los platos a una mami puérpera!

Fuentes:

  • http://offbeathome.com/guide-for-visiting-friends-with-new-baby/
  • http://wisewomanwayofbirth.com/after-the-birth-what-a-family-needs/

Sobre Liz Torres Almeida
Liz Torres Almeida es psicóloga, sexóloga y madre de dos niños.

Documentos de Liz Torres Almeida publicados en Crianza Natural

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