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9 razones para no ayudar a andar a los bebés

Publicado el jueves, 12 de septiembre de 2019. Revisado el miércoles, 27 de mayo de 2020.
Autor: Janet Lansbury
Tiempo medio de lectura: 5 minutos y 46 segundos

Puedo entender el impulso de poner a los bebés a andar. Al fin y al cabo, parece encantarles. Cuando ayudamos a caminar a nuestros bebés, están alegremente entretenidos, disfrutando de que los disfrutemos, mientras accedemos a una vista previa de uno de los hitos principales de la vida. A veces, nos vemos obligados a poner a andar a nuestros bebés porque creemos que necesitan ayuda para desarrollar sus habilidades motoras y creemos que es nuestro deber enseñarles. Nos preocupa que nuestros hijos se queden atrás si no les echamos una mano o dos (literalmente).

Entonces, ¿por qué aguar la fiesta y sugerir no ayudar a caminar a los bebés?

1. Sabiduría corporal

“Sólo el bebé sabe cómo deben alinearse sus articulaciones con exactitud”, señala Carol Pinto, asociada de RIE desde hace mucho tiempo, profesional de Feldenkrais y amiga. En otras palabras, en lo que respecta al desarrollo motor, los bebés son autodidactas: saben más que nadie. Al agarrar las manos del bebé para movilizarlo, colocarlo y reposicionarlo, obstaculizamos su capacidad natural para encontrar el equilibrio, notar las relaciones espaciales y considerar lo que puede y no puede hacer. Es mejor confiar en que nuestros bebés caminarán cuando estén listos y así se incentiva la conciencia mental y física.

2. Seguridad

La conciencia y la seguridad van de la mano, y poner a caminar a los bebés los hace menos conscientes, les da un falso sentido del equilibrio y de sus habilidades, cosa que puede ser peligrosa. En Do not Stand Me Up describo un desafortunado incidente en nuestra casa, con mi inconsciente marido y el pequeño de una amiga que estaba acostumbrado a bajar las escaleras. Pero los bebés que tienen libertad para moverse y desarrollarse a su propio ritmo ganan un autoconocimiento que los mantiene más seguros. Con los sentidos internos de equilibrio y juicio intactos, los movimientos se calculan cuidadosamente, y tienden a realizar menos movimientos imprudentes. En un estudio de 1971 del Instituto Pikler (recogido en el Manual RIE) sobre el desarrollo motor grueso natural, los investigadores describieron a los niños como “bien coordinados, claros y cautos”. También señalaron que “los niños, sin excepción, alcanzaron habilidades apropiadas para su edad”.

3. Hábitos, dependencias

Si pones a andar a un bebé, probablemente querrá hacerlo una y otra vez. Esto no solo crea una nada beneficiosa dependencia del adulto para equilibrar el cuerpo, sino que hace un hábito de una actividad que el bebé querrá prolongar con mucho más interés (y mucha más frecuencia) que nosotros. Los bebés son extremadamente aficionados a la repetición. Y, personalmente, no me gusta favorecer más situaciones en las que tenga que decir "No" a los bebés. Los bebés que no son puestos a andar o colocados en otras posturas nunca lo demandan.

4. Dolor de espalda de los padres

Nada más que añadir.

5. Impide el juego independiente

El hábito de caminar con ayuda crea una dependencia innecesaria e improductiva del adulto para el entretenimiento. Involucrar a los padres para que repitan la actividad se convierte en una distracción, cuando el niño podría estar trabajando en el desarrollo de las habilidades motoras a su manera tan ricamente, o participando en otras actividades más educativas, creativas y exploratorias autoproducidas.

6. Es restrictivo

Aunque creamos, con la mejor intención, que manipular al bebé le ayuda a aprender a moverse libremente, en realidad lo estamos restringiendo (al igual que cuando lo sujetamos para sentarlo o para adquirir otras posturas). Los bebés necesitan mucha práctica para moverse libremente y obtener nuevas habilidades. Lo mejor es fomentar esa libertad y confiar en que ellos mismos pueden autodirigirse. Solo los bebés saben lo que están preparados para hacer y hacia dónde tienen que dirigir sus esfuerzos.

7. Pérdida de movimientos transitorios

En su observación de los 722 niños de un orfanato (el único lugar donde se ha estudiado oficialmente el desarrollo motor grueso natural, que yo sepa), los investigadores del Instituto Pikler señalaron que los niños mantuvieron un "alto nivel de actividad estable durante todo el período de aprendizaje de nuevas habilidades motrices, cambiado de postura una media de al menos una vez por minuto. Esto indica que un niño cuyo movimiento libre es restringido se ve privado de largas horas de prácticas en posturas de transición antes de dominar la próxima habilidad de desarrollo". (De el Manual RIE.)

Estas maravillosas posturas de transición son una de las diferencias más sorprendentes que, a lo largo de los años, he podido observar entre bebés a los que se les permite desarrollarse sin interferencias y aquellos a los que no.

En mi nueva clase hay un ágil chavalito de 7 meses que se pasa abierto de piernas, en spagat, la mayor parte del tiempo que no está sentado (un desarrollo reciente para él) o se desliza por el suelo. Los padres (que no son bailarines, gimnastas, ni artistas de circo) y yo pasamos la últimas semana maravillados con él, preguntándonos si mantendrá esa asombrosa flexibilidad y por cuánto tiempo.

Las posturas de transición son bloques de construcción, y cada una tiene un propósito distinto y valioso para el desarrollo de nuestro hijo. Cuando, aunque sea sutilmente, le damos un empujón a nuestro hijo para que se siente o camine, creemos que le estamos ayudando, pero el niño termina perdiendo la experiencia de un proceso de desarrollo más saludable, que incluye una amplia gama de posturas que fortalecen la musculación de forma natural.

8. Confianza + Destreza = Seguridad en sí mismo

La confianza básica en nuestro bebé significa permitirle impulsar su desarrollo. Cuando un bebé siente nuestra confianza, se le permite luchar las batallas que él mismo escoge y, de paso, adueñarse de sus logros independientes (como caminar), se fomenta la seguridad en sí mismo. En lugar de un "Por fin puedo hacerlo sin que papi me agarre las manos”, es "¡Hala, mira lo que puedo hacer!"

9. Ya es suficiente

Durante nuestro noviazgo, todo el mundo quiere saber cuándo nos casaremos. Luego nos casamos y viene el "¿Cuándo vais a por el bebé?" Luego, "¿Sonríe el bebé? ¿Ya se sienta? ¿Camina? ¿Habla? ¿Cuándo vais a por otro bebé?" ¿Por qué nos resulta tan difícil disfrutar de lo que estamos viviendo en este preciso momento?

Los bebés necesitan saberse valorados, disfrutados y amados por lo que hacen en cada momento. En general, nunca necesitan nuestra ayuda para lo básico, como sentarse, ponerse de pie o andar. Nuestra interferencia solo disturba y corrompe el proceso de múltiples formas. Lo cierto es que no necesitan nuestra ayuda tanto como nos sentimos impulsados ​​a darla. Como escribe Magda Gerber en Dear Parent – Caring For Infants With Respect: "Si los bebés están listos para hacer algo, lo harán. De hecho, cuando están listos, tienen que hacerlo".


Sobre Janet Lansbury
Janet Lansbury, ex actriz y modelo, comenzó su pasión por la educación de madres y padres cuando ella misma se convirtió en madre y buscó la orientación de la experta infantil Magda Gerber para luego formase con ella profesionalmente. Durante los últimos 20 años, Janet ha impartido clases de crianza en RIE (Resources for Infant Educarers) en Los Ángeles, de la cual forma parte de la junta directiva, ha presentado numerosas conferencias sobre primera infancia y ha escrito diferentes artículos sobre el tema.

En la actualidad ofrece su apoyo a cientos de miles de padres en todo el mundo a través de su sitio web JanetLansbury.com, compartiendo ideas obtenidas a través de sus clases de crianza y experiencias personales como madre de tres hijos. Janet alienta a los padres y profesionales del cuidado infantil a percibir a los bebés como seres humanos únicos y capaces con habilidades naturales para aprender sin que se les enseñe, para desarrollar habilidades motoras y cognitivas, comunicar, enfrentarse a los retos de su edad, a iniciar y dirigir juegos independientes por períodos prolongados, y mucho más.

Es autora del libro Hacia otro nivel de cuidado.

Documentos de Janet Lansbury publicados en Crianza Natural

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