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Algunos de los efectos de llevar a tu bebé

Publicado el martes, 01 de abril de 2003. Revisado el miércoles, 04 de diciembre de 2019.
Autor: Rosa Sorribas
Tiempo medio de lectura: 8 minutos y 49 segundos

La primera versión de este artículo la escribí en abril de 2003, y en su día la titulé “Beneficios de llevar a tu bebé”. Tras otra hija más, miles de horas de porteo, centenares de talleres para padres, docenas de cursos para asesoras y profesionales impartidos, algunos congresos y cursos atendidos y muchos más portabebés probados y usados, tengo otra visión. Ya no le llamo ventajas o beneficios porque, como en la lactancia, no creo que haya beneficios o ventajas en hacerlo, sino inconvenientes por no hacerlo. Incluso aunque lo hagamos mal, es siempre preferible un mal portabebés o mal usado que no llevarlos. El cuerpo humano está diseñado para llevar a niños y niñas pequeños, y ellos así lo esperan. Podemos sobrevivir sin hacerlo, pero no es para lo que nos hemos preparado durante miles de generaciones. Por eso, en lugar de decir que llevar al bebé es mejor que no hacerlo, vamos a cambiar y decir las cosas por su nombre. No satisfacer las necesidades de nuestras criaturas, ni seguir nuestros instintos como progenitores, es siempre mucho peor que hacer lo que nuestros ancestros habían ido modelando para vivir. No se trata de sobrevivir, sino de vivir con la mayor plenitud posible, a todos los niveles.

  • La intimidad entre madre y bebé es básica para la supervivencia. El instinto maternal se basa en una serie de hormonas, como la prolactina y oxitocina, que deben ser estimuladas bastante a menudo (aproximadamente cada 20 minutos). La presencia continua del bebé hace que el sistema biológico permanezca alerta y activo. Si no existe una estabilidad hormonal, con algunos picos de estrés y desespero, la crianza también será más inestable, y la madre no conocerá tanto a su hija y no se sentirá tan segura.
  • El contacto permite anticiparse incluso a comportamientos previstos. Ayuda a que la comunicación entre los dos sea fluida y a que la madre se dé cuenta fácilmente de las necesidades del bebé. Así, si la madre prevé cuál será el paso siguiente, lo puede incluir en su rutina normal, sin esfuerzo.
  • Al recordar el bebé las sensaciones vividas cuando estaba en el vientre materno, no tiene que luchar, con lo que la energía se dirige a crecer y no a mantener su nivel de estrés. La sensación de sentirse arropado le aporta seguridad y calma.
  • Tanto en caso de calor como de frío, la madre regula su propia temperatura corporal para facilitar al bebé la suya. Los bebés, por sí mismos, tienen dificultades en regular su temperatura, ritmo cardíaco y estado físico. El llevarles en brazos les ayuda a poder superar mejor estos inconvenientes, con lo que pueden llegar con más facilidad a un estado de salud óptimo.
  • Las criaturas no tienen necesidad de llorar para llamar la atención. La tranquilidad es la norma y solo tienen que ocuparse de su desarrollo físico y mental normal. Según Pediatrics, llevar en brazos al bebé durante 3 horas, hace que la media de llanto pase de 2,16 a 1,23 horas durante el día (una reducción del 43%) y de 1,28 a 0,63 horas durante la tarde/noche (un 51%). https://www.researchgate.net/publication/19643720_Increased_carrying_reduces_infant_crying_A_randomized_controlled_trial
  • Al sentir mayor tranquilidad y seguridad, es más fácil que se duerman y que lo hagan durante más tiempo. Todas las madres saben que, cuando el bebé está en brazos, puede ir teniendo microdespertares, incluso tomar un trago de leche materna medio dormido, y continuar durmiendo. Esto facilita la producción de leche, la protección frente a enfermedades y la salud de ambos.
  • El contacto cercano permite que el bebé reciba un aporte de microorganismos beneficiosos, especialmente si es amamantado, en lugar de obtenerlos del entorno.
  • Como la posición habitual en brazos es vertical, es más difícil que tengan vómitos y cólicos. La digestión tiene menos complicaciones que si están en una posición horizontal, sin contar además con el factor del estrés, que contribuye a digestiones más difíciles ya desde la infancia.
  • Paradójicamente, al satisfacer las necesidades sin demora y conocer con más detalle lo que los bebés requieren, estos acostumbran a ser más independientes y tener mayor autoestima, ya que no dependen de llamar la atención y de si el interlocutor entiende lo que pide, le apetece o puede darle respuesta.
  • Los bebés prematuros tienen unas dificultades añadidas a los nacidos a término, con lo que llevarles en brazos hace que sus posibilidades de supervivencia sean mucho mayores. Se le conoce también como el método canguro.
  • Es más cómodo para la familia a la hora de realizar las tareas habituales, tanto en casa como fuera de ella, muchas veces también debido a las trabas arquitectónicas que impiden desplazarse con un cochecito.
  • El uso del cochecito no permite el balanceo y la estimulación del movimiento necesario para un desarrollo neuronal óptimo. El sistema vestibular es el responsable del equilibrio y de que, por ejemplo, podamos mantener la vista fija mientras andamos o saltamos. Es muy sensible en el recién nacido, ya que como feto estaba constantemente en movimiento, por lo que estimularlo se considera como una de las mejores maneras de calmar a un bebé. Por eso, en caso de necesidad de reposo al final del embarazo, es imprescindible que el bebé sea llevado en brazos el mayor tiempo posible tras nacer.
  • El bebé se siente querido, seguro y confiado, ya que no tiene la capacidad de percibir el cariño, la seguridad y la confianza desde un cochecito, cuna o hamaca. Especialmente durante las primeras semanas, necesita el contacto físico como algo básico para su desarrollo.
  • Cuando el adulto habla con otros adultos, la criatura puede formar parte de la conversación, incrementando sus oportunidades de socialización y de aprender a escuchar. El bebé está más involucrado en el mundo que lo rodea. La proximidad con su portador aumenta la interacción con él y con los demás, porque participa en aquello que están haciendo sus padres, lo que además ayuda a fomentar su autoestima. Si permanece en el cochecito, su visión del mundo es muy distinta y a menudo aislada de la percepción del adulto.
  • La lactancia debe ser a demanda. Para poder detectar las señales del bebé es preferible tener un contacto cercano; de otra forma, es posible que el bebé deba invertir mucha energía llorando y gritando para que la madre se dé cuenta de que tiene hambre. Además, es más difícil amamantar a un bebé desesperado, con lo que puede causar dificultades en la lactancia, bajo peso, etc. Llevar al pequeño cerca hace que amamantar sea muy sencillo y discreto.
  • Al perder menos energía llorando para demandar sus necesidades, puede invertirla en aprender de su entorno y mejorar su desarrollo. Con la seguridad de la protección de ser llevado, puede elegir entre mirar a su porteador o a cualquier lugar de su alrededor. Así, la habilidad de elegir mejora su aprendizaje.
  • Como la vida del bebé es mucho más rica si es llevado por sus progenitores, sus conexiones neuronales serán más precisas y adaptadas al entorno que experimenta. Situaciones que podrían parecerle peligrosas si estuviera solo en su cuna, dejarán de serlo si nota que la persona que lo lleva está tranquila, o si esta lo calma inmediatamente.
  • La depresión postparto se detecta mucho menos en madres que llevan a sus hijos (e hijas). La frecuente estimulación hormonal inducida por llevar al bebé, permite que la madre tenga un nivel alto y constante de hormonas tranquilizadoras que la confortan.
  • Se habla mucho de la displasia de cadera y cómo un porteo adecuado puede evitarla, pero lo cierto es que es una circunstancia que afortunadamnte se da en pocos casos. Un mal uso de un portabebés, una mala técnica al llevar en brazos al bebé o simplemente dejarle en la cuna no va a causarla. Normalmente se diagnostica tras el parto o en las primeras visitas al pediatra. Un buen portabebés bien usado puede facilitar su recuperación (habitualmente mediante mochilas ergonómicas), pero nunca agravarán un problema.
  • Uno de los efectos más importantes de NO llevar al bebé es la plagiocefalia. Consiste en la deformidad craneal debida a la aplicación constante de presión sobre la parte posterior del cráneo. Entre otras causas, la más prevalente se debe al exceso de horas en sillita, carrito, hamaquita o cuna. Sus efectos a largo plazo lo destacan como un marcador de riesgo de retraso del desarrollo. La incidencia es demasiado elevada, especialmente al ser un problema evitable simplemente llevando al bebé contigo.
  • Si a pesar de llevar a tu bebé, este llora mucho, ¡no creas que has fallado como madre! Piensa que tal vez lloraría aún más si no le llevaras. Su comportamiento puede deberse más a su propio termperamento que a lo que tú puedas hacer.
  • ¡Tu hijo recibirá menos contaminantes si paseas por la ciudad! Un reciente estudio ha mostrado que la concentración de partículas que inhala un bebé en cochecito es considerablemente mayor que si va alzado en un portabebés.
  • El llevar a tu bebé hace que tu manera de pensar esté más centrada en él que no en ti misma. Al conocer mejor a tu hijo, estás más segura de tus decisiones. Sabes que no necesitas del último modelo de cochecito ni del aparato más sofisticado para conocer o calmar a tu pequeño. Necesitas pocos juguetes que le estimulen porque su vida a tu lado ya le ofrece muchas y variadas experiencias.

Y algunos inconvenientes...

  • Puede costar unos días acostumbrarse a usar un portabebés. Vale la pena probar distintos para encontrar el que mejor se adapte a ti y a tu bebé, aunque las necesidades van a cambiar a medida que este crezca y vuestros hábitos se modifiquen.
  • Es posible que necesites más de uno, según el tamaño del bebé y el de la persona que lo lleve.
  • Es importante adecuar las actividades a la edad del bebé y al estado físico del portador. No es aconsejable hacer el Camino de Santiago ni una excursión muy larga si el bebé no anda o anda muy poco.
  • Durante las primeras semanas del parto es aconsejable tener en cuenta el estado del suelo pélvico de la madre. Según el caso, un portabebés causará menos carga que subir y bajar el cochecito de las aceras o empujarlo en las cuestas, pero hay que ser cautelosos y elegir el portabebés y la actividad adecuada.

Sobre Rosa Sorribas
Rosa Sorribas es consultora de lactancia certificada internacional (IBCLC), doula y fundadora de Crianza Natural. Ha impartido cursos y conferencias sobre temas de lactancia, crianza y porteo.

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